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LA CLAVE

Un huelguista hace una pintada en la sede de CCOO en Barcelona, durante la huelga independentista del pasado 21 de febrero.

EFE / TONI ALBIR

El miedo está en el aire

Luis Mauri

Los espectros más inquietantes del siglo XX se han aparecido al menos dos veces en la última semana. La primera, en el ataque de los independentistas radicales a CCOO. La segunda, de la mano de los ultraderechistas de Vox

El miedo tiene mala prensa, no en vano ha sido siempre un instrumento de control social, dominación política y adoctrinamiento ideológico o religioso. Pero sin la capacidad de sentir esa emoción angustiosa, la humanidad quizás se habría extinguido ya. El miedo, cuando no es patológico ni una catapulta hacia el odio, resulta fundamental para identificar y afrontar con éxito situaciones adversas o peligrosas. Facilita la adaptación al medio y la defensa y la superación de las amenazas. Es, como el dolor, un mecanismo de supervivencia.

El miedo flota estos días en el aire. De hecho, siempre ha estado presente en la confrontación política. En la derecha, en la izquierda, en un frente nacionalista y en el opuesto, ningún partido renuncia a explotar una emoción tan poderosa.

Hay, sin embargo, acontecimientos objetivos que inflaman la angustia. Los espectros más inquietantes del siglo XX se han aparecido al menos dos veces en la última semana.

La primera aparición fue el jueves en Barcelona, durante la fallida huelga independentista. El espíritu de Miquel Badia, jefe de la policía de la Generalitat entre 1933 y 1934, ultranacionalista, filofascista y torturador de anarquistas y sindicalistas, a cuya memoria rinde pública veneración Torra, se paseó por la Via Laietana. Los nacionalistas radicales de los CDR (sí, justo aquellos a los que Torra anima a "apretar" desde su sillón de 'president') atacaron la sede de CCOO, que igual que la inmensa mayoría de sindicatos no llamó al paro contra el juicio del 1-O. La huelga es un derecho de los trabajadores demasiado valioso como para malograrlo usándolo a modo de fraude de ley.

Purgas políticas

La segunda visión tuvo lugar 24 horas después en Andalucía. Los fantasmas de incontables purgas, desde las estalinistas a las macartistas, se asomaron al Parlamento andaluz. Los ultraderechistas de Vox reclamaron al Ejecutivo regional del PP y Cs la lista de los trabajadores de las unidades de valoración integral de violencia machista.

Ambos sucesos pueden parecer caricaturescos al lado de los originales. Ya lo escribió Marx: las tragedias históricas se repiten en forma de farsa. Ni que sea así, el asunto es que se repiten. Y esto es lo que da miedo.