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Dos miradas

Estáis muertos

LAURA PÉREZ (ACN)

Estáis muertos

Emma Riverola

Quienes niegan que existe la homofobia saben que están alentando lo que niegan. No es nueva la estrategia de culpabilizar a los débiles, pero duele ver su resurrección

Una valla arrojada con tanta furia que rompió los cristales de la entrada y tinta negra para las pintadas. "Estáis muertos", gritaban las letras. Y ahí, en esos trazos, se escribía un odio que nunca se fue, pero que parecía adormilado. El desprecio a todo lo que escapa de una norma castrante alentado por quienes nos quieren iguales para sentirse superiores. A veces, el odio bebe de la ignorancia. A veces, del conocimiento perfecto de la perversión de los postulados. Y tanto viste trajes de políticos fanfarrones como las botas que una noche patearán al diferente. Pero el odio nunca es estanco. Y tiende al contagio. Especialmente cuando las calles se cuartean y cada pieza del mosaico se cree la única garante de las esencias.

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El ataque cometido contra la flamante sede LGTBI de Barcelona, a una semana de su inauguración, es una salpicadura más de la intolerancia que viene, que ya está aquí. Cerrojos en las fronteras, en las mentes y en los sentimientos, así estamos. Quienes niegan que existe la homofobia para, así, evitar proteger de forma especial los derechos de las personas LGTBI, saben que están alentando, precisamente, lo que niegan. Porque contribuyen a demonizar un colectivo que arrastra un pasado hiriente de discriminación y un presente de dificultad, confundiendo derechos con privilegios. Un apartado más de una estrategia global: culpabilizar a los débiles. No, no es nuevo, pero duele ver su resurrección.