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CONFLICTO EN LA MOVILIDAD URBANA

Taxistas de Barcelona inician el tercer día de huelga.

ELISENDA PONS (VÍDEO: EFE)

Diez percepciones sobre la huelga de taxis

Eva Arderius

¿Cómo puede ser que las dos administraciones implicadas en la crisis de movilidad más difícil de los últimos años no vayan de la mano?

1-Miro a los taxistas y a los conductores de VTC. Pienso que sin sus coches no sabría decir quién es taxista y quién es conductor. Escucho sus argumentos y todavía se me hace más difícil distinguirlos. No son tan diferentes.

2-En un chaflán del Eixample hay turistas con maletas esperando a los taxis que no pararán. ¿Cómo lo hacen los hoteles? Pienso en la afectación que tiene para una ciudad como Barcelona quedarse sin taxis. Si es un servicio público, se tienen que decretar servicios mínimos.

3-Ver el conductor de una VTC con una crisis de ansiedad porque unos taxista le han destrozado el coche y un periodista con la nariz sangrando por hacer su trabajo. ¿Los taxistas tienen una impunidad que desconozco? Tomarse la justicia por su mano nunca ha sido una buena idea.

4-"¡Vamos a la guerra!”. Lo dice uno de los líderes de los taxistas con chaleco amarillo y unas letras enormes con la palabra 'staff' en la espalda. Condenan la violencia pero hablan con una superioridad de quien se cree poderoso. De quien piensa que las calles seran siempre suyas.

5-Un conductor de Cabify con traje negro, corbata y chaleco amarillo regala botellas de agua a los peatones en la Diagonal. Estos conductores protestan tímidamente, intentando buscar la complicidad de los ciudanos, se sienten inseguros, sobre todo temen por sus coches. Abandonan al cabo de unas horas.

6-Primera y última experiencia con Uber. Servicio contratado 24 horas antes. Al subir al coche un mensaje informa que el precio se multiplicarà por dos por la alta demanda. La factura supera todos los límites. Decisión de no volver a utilizar Uber nunca más. ¿Uber y Cabify pueden convivir con los taxis? Sí. Los usuarios decidiran si prefieren precios estables o precios dinámicos y complicidad con unes condiciones laborales precarias.

7-Ver un tuit de la alcaldesa Ada Colau culpando a la Generalitat del conflicto y pensar cómo puede ser que las dos administraciones implicadas en la crisis de movilidad más difícil de los últimos años no vayan de la mano. No facilita las cosas.

8-Miro la agenda de reuniones de la semana. El lunes, reunión del Govern con las VTC. ¿No podrían sentarse todos juntos y solucionar el problema lo antes posible? ¿De verdad no puede haber una mesa conjunta?

9-Que los taxis no circulen mejora el tráfico de Barcelona. Es una evidencia. Quizá habrá que tenerlo en cuenta cara al futuro. Más paradas y más aplicaciones de móvil para pedir los servicios reduciría la contaminación. También es un buen argumento para evitar que las VTC vayan por las calles buscando clientes.

10-Miro las imágenes de la Gran Via colapsada. En verano era una imagen impactante, centenares de coches negros y amarillos alineados. La encontré repetida muchas veces en Instagram y otras redes sociales con mensajes de apoyo a los taxistas. La imagen sorprendió entonces pero estos días no noto la misma empatía. Los barceloneses fueron comprensivos hace unos meses. ¿Lo volverán a ser ahora? Lo dudo.