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ANÁLISIS

Juanma Moreno y Juan Marín, al inicio de la reunión de este miércoles.

EFE / JULIO MUÑOZ

Andalucía: el escondite

Javier Aroca

El escondite, que como dice el diccionario de la lengua, es un juego de muchachos. Según ese juego de los muchachos de la derecha, este jueves habrá Mesa en el Parlamento de Andalucía y, por ende, gobierno, porque si no qué sentido tendría el acuerdo con Vox. Eso es lo que dice el sentido común aunque el menos común de los sentidos nos advierte de las locuras posibles de los protagonistas.

Parece, según se dice, que habrá Mesa del Parlamento, el órgano de su gobierno y, derivado de ella, un atisbo de gobierno. Ese es el sentido común. Las declaraciones cruzadas, las fotos filtradas, los cabreos tuiteados podrían advertirnos de divergencias pero sin embargo, no. Podrían querer decir que aún hay una cierta incertidumbre, pero no. La derecha no va a perder la oportunidad de golpear en el corazón de donde siempre ha sido su fracaso.

La derecha andaluza, sucursal de la española, no va a perder la oportunidad de gobernar Andalucía, es mucho bocado, y así situarse en la plataforma de asalto al gobierno de España. Andalucía es lo de menos, además, los andaluces lo ha refrendado, más o menos abstenidos: lo importante es España. Hasta la presidenta en funciones de la Junta lo acaba de corroborar en una entrevista en la Ser: se trata de Catalunya y, de camino, se trata de Pedro Sánchez, aunque muramos; en realidad, se trata de ella.

El escondite es toda  una descomunal maniobra  de camuflaje. La derecha, triunfante en Andalucía, no quiere descubrirse. No quiere admitir que abarca desde un extremo hasta el otro, que gobernará Andalucía con el imperativo imprescindidible de la extrema derecha. No hay alternativa, 47 escaños, PP más Ciudadanos, de 119 no es la mayoría. Necesitan a Vox , sí o sí, para la Mesa, la investidura y para toda la legislatura. Pero no lo quieren admitir.

Con o  sin Vox, seguimos con el mismo problema. Juanma Moreno quiere ser presidente, Juan Marín también y Susana Díaz quiere seguir. Pero gobernará quien más votos del Parlamento tenga. Aquello de la lista más votada está muerto en los baúles del PP y Cs.

Hora de retratarse. Cuando los presidenciables sean requeridos por la presidenta del Parlamento para su investidura , de Almería por fin, tendrán  que enseñar sus poderes como Cisneros. Moreno dirá que tiene a Vox, Marín, no sabemos si hablará, Albert Rivera mediante; Díaz tendrá que poner sobre el tapete si cuenta con los votos de Adelante. En fin, juego de tronos al final; la duda, si quiere la derecha gobernar con vergüenza o sin vergüenza.

Y el programa. Un montón de incongruencias, de desconocimientos, 36 años en la oposición sin enterarse, pero también algunas ilusiones de cambio. En todo caso hay un puntito de locura, quizá deseable. Lo lógico es que gobierne la derecha, revestida de extrema derecha, pero nunca hay que subestimar sus propias locuras. Las de la izquierda ya están suficientemente expresadas por Díaz.