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Dos miradas

'Tanti nemici'

GIUSEPPE LAMI (EFE)

'Tanti nemici'

Josep Maria Fonalleras

El léxico azucarado no esconde del todo el rostro verdadero de fascistas contemporáneos como Salvini, del que un simpatizante dijo que es "lo más parecido a Mussolini"

Muchos de los fascistas contemporáneos renuncian, por ahora, a blandir el léxico con el que inundaron el lenguaje hace cien años y se dedican a azucarar la amargura del mensaje con una mezcla colosal, caótica y perversa de citas de personajes que, en otro contexto, habrían subido al cadalso elevado por su odio. Matteo Salvini, el otro día, en la plaza del Pueblo, bajo el Pincio, donde Mussolini arengaba a los niños y los jóvenes uniformados, tuvo la insolencia cínica de colocar en su discurso palabras de Martin Luther King, de Alcide de Gasperi y de Juan Pablo II. Del primero recordó que no hay que declarar la guerra para tener enemigos sino "decir lo que se piensa". Por decir lo que pensaba ante personajes como Salvini, el reverendo King fue asesinado. Salvini dejó de ser político y se convirtió en estadista de la mano del segundo, y en cuanto a Wojtyla... bueno, tal vez con Woytila no hay nada que decir: el aval de la santidad y la bendición para una Europa "cimentada en los valores del cristianismo".

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Salvini, en medio, y diciendo que no lo podía decir porque parecería un nostálgico, citó a Mussolini sin citarlo: "Tanti nemici, tanto onore". Muchos enemigos, más honor todavía. El maquillaje no esconde del todo el rostro verdadero. Como declaró un simpatizante con insignias del fasces de los lictores romanos, "es lo más parecido al Duce. Entre la Liga y el partido fascista la única diferencia es el nombre".