Ir a contenido

Dos miradas

Mosca en la nariz

MIGUEL VIDAL (REUTERS)

Mosca en la nariz

Josep Maria Fonalleras

Con el lenguaje animalista que propone PETA nos quedará un simpático planeta donde no ataremos a los perros con longanizas y donde las cabras no tirarán al monte

Coger un toro por los cuernos implica un peligro evidente, pero una tragedia hipotética. No es seguro que cogiendo un toro por los cuernos nos acabe embistiendo el toro, aunque es probable. Coger una rosa por las espinas es un peligro seguro y una tragedia inmediata. Por eso no vale equiparar las dos construcciones lingüísticas, una aproximación a la realidad a partir de analogías animales o vegetales. Los de PETA luchan contra el "lenguaje antianimal" y proponen que no matemos dos pájaros de un tiro sino que, para indicar que en una sola acción conseguimos dos metas, estos dos pajaritos coman del mismo bol. Transportar la ofensa a los animales al mundo de las plantas tampoco es una apuesta clara, porque Ferran Adrià ha dicho que cuando mordemos una fruta resulta que comemos un ser vivo. Bueno, tampoco se trata de dar ideas.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Ya no iremos hechos unos zorros y no llegará su san Martín a todos esos puercos que retozan en la mierda, y las uvas no estarán verdes para la zorra sino que podrá comerlas en su punto, y el alumno que no sabe nada no estará pez y, aunque suspenda, no podrá cabrearse como una mona. Cada oveja no tendrá su pareja, porque correrán a su antojo, y los lobos (¡por Dios!) no irán con piel de cordero. Nos quedará un simpático planeta donde no ataremos a los perros con longanizas y donde las cabras no tirarán al monte. Y el último que cierre la luz, porque al postrero le muerde el perro. Ay, no, eso tampoco.

Temas: Animales