Ir a contenido

AL CIERRE

Griezmann, Varane y Mbappé celebran el 1-0 a Uruguay.

Petr David Josek

Mi Balón de Oro es Varane

Axel Torres

Modric es un jugador formidable, pero pese a los resultados de sus equipos ha brillado menos que en años anteriores

Se empieza a filtrar que Luka Modric ganará el Balón de Oro. La noticia, si se confirma, me causará sensaciones encontradas. Por un lado, me alegraré porque es un jugador que me ha emocionado por sus maneras elegantes y estéticas incluso desde antes de su fichaje por el Tottenham. Por el otro, lamentaré una vez más que no haya una correspondencia exacta entre el rendimiento y la recompensa.

Sostengo que Modric ha estado en 2018 por debajo de su excelso nivel de años anteriores. Una vez hemos logrado entender todos que el Balón de Oro no se entrega al mejor jugador del mundo –en ese caso lo ganaría Messi siempre- sino al que mejor año ha firmado, hemos caído en una segunda confusión que cuantifica el rendimiento a partir de los resultados. Asumimos que si un jugador muy bueno ha ganado la Champions y ha sido finalista del Mundial –encima, con una selección menor- eso ya le convierte en el gran candidato a llevarse el galardón.

Pero hay que contemplar una variable fundamental: ¿qué grado de responsabilidad ha tenido ese futbolista en los éxitos de sus equipos? Modric jugó un grandísimo partido ante Argentina, pero necesitó que Subasic ganara dos tandas de penaltis después de no poder expresar una superioridad ante adversarios de menor calidad como Dinamarca y Rusia. Perisic, Mandzukic, Rakitic, Brozovic y el propio portero pueden reclamar una cuota tan alta o más que la del jugador del Madrid.

Mbappé, Dembélé y Griezmann, en un entrenamiento / JULIE SEBALDEHA (AFP)

Eliminados de la ecuación Messi –por su Mundial y por su impotencia en Roma- y Cristiano –que apareció mucho menos en las rondas finales de la Champions que el año anterior-, Modric, Varane Griezmann han sido mencionados como las alternativas más lógicas. Los tres ganaron títulos europeos con sus clubes y los tres llegaron a la final del Mundial. Al del Atlético le jugaba en contra un detalle nada menor: no jugó rondas eliminatorias de Champions en 2018. Aún llevándose la Europa League, eso debía penalizarle sí o sí, porque si la noche de Roma pesa tanto en contra de Messi más aún deben pesar las noches de Champions que no existieron porque no se llegó a ellas. Griezmann ganó luego el Mundial pero es muy discutible que fuera el mejor de Francia. De hecho, hasta cuartos su recorrido fue discreto.

En realidad, si me tengo que mojar, diré que Varane fue, a mi modo de ver, el francés que ofreció un rendimiento más continuo y más alto en la globalidad del campeonato. Tuve el privilegio de asistir 'in situ' a la semifinal de San Petersburgo contra Bélgica y abandoné el estadio con la sensación de que el partido lo había ganado él. Cómo anuló a un Lukaku incontenible hasta esa noche y cómo lideró a la zaga transmitiendo una seguridad que casi podía respirarse me dejó tan impactado como ninguna otra actuación de un central lo había hecho desde Cannavaro en la semifinal de 2006 ante Alemania. Aquello le valió el Balón de Oro al italiano, y Varane posee ahora un argumento que Fabio no podía ofrecer: una Champions League en la que, junto a Ramos, sostuvo a un equipo con enorme tendencia a soltarse hacia arriba y que jamás habría levantado tres Copas de Europa seguidas sin una pareja de centrales superlativa.