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EDITORIAL

Huelga por la independencia judicial

Que las reclamaciones de jueces y fiscales coincidan con las de la ciudadanía indican la necesidad de reformas en la justicia

Concentración de jueces y fiscales a las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla durante la jornada de huelga que celebran este lunes. 

Concentración de jueces y fiscales a las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla durante la jornada de huelga que celebran este lunes.  / DAVID CASTRO

Por una justicia de calidad. Con más medios para llevarla a cabo en condiciones. Y plenamente independiente. El mismo clamor que ha llevado a la huelga a jueces y fiscales es compartido por la mayoría de la sociedad. Más aún después de algunas sentencias controvertidas (‘la Manada’ o las hipotecas) o el reciente pacto del PSOE y el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Que las reclamaciones de los profesionales sean coincidentes con las de la ciudadanía indica que el problema está perfectamente localizado y calibrado, pero también la necesidad de que se inicie el proceso de reformas que tanto necesita la justicia. En unos meses se celebrará el juicio a los líderes independentistas y debe despejarse cualquier duda sobre la imparcialidad del tribunal. Los recelos socavan la credibilidad en la justicia y laminan la confianza en la democracia. 

Más allá de la conveniencia de las reivindicaciones, el paro de la judicatura (el segundo de este año) despierta algunas dudas respecto a su organización. El derecho a la huelga de estos colectivos no está regulado y no todos han actuado del mismo modo respecto a los servicios mínimos. Además, el Ministerio de Justicia tiene la intención de descontar un día de sueldo a los huelguistas, como ocurriría con cualquier trabajador, pero la medida no ha sido bien acogida por algunas de las asociaciones. Para evitar más conflictos, sería deseable llegar a un acuerdo transversal para regular un derecho básico.