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Susana Díaz.

EFE /Rafa Alcaide

Andalucía seguirá siendo territorio del PSOE

Joan Tapia

En Andalucía hay elecciones autonómicas el 2 de diciembre. Serán las primeras desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa con la moción de censura y las últimas antes del 'superdomingo' de mayo, cuando la mayoría de los españoles votarán en tres elecciones: municipales, autonómicas y europeas.

Andalucía es la primera comunidad por su población y los resultados indicarán el grado de conexión de los distintos partidos con la ciudadanía. Es lógico pues que estas autonómicas generen un gran interés. Máximo cuando el PSOE gobierna allí ininterrumpidamente desde 1982, hace nada menos que 36 años, lo que es todo un record europeo de permanencia en el poder.

Las encuestas dicen que la gestión de Susana Díaz es juzgada mala o muy mala por el 43% y que la mayoría de andaluces (el 58%) desea un cambio político. Sin embargo, todas los sondeos -el último el del CIS- apuntan a una victoria del PSOE que con un 37% de los votos y 45-47 escaños, los mismos que ahora, ganaría con comodidad a las tres listas competidoras: PP, Cs y Adelante Andalucía (coalición de Podemos e IU) que, con un 20% y unos 20 diputados, se disputarán el segundo lugar.

La razón es que, pese a la usura del poder y el largo escándalo de los ERE que afecta a dos expresidentes (Manuel Chaves y José Antonio Griñán) los andaluces creen que el PSOE es el partido más andaluz, el que genera más confianza y el que más se identifica con el ciudadano medio. Y que, pese a que la suspenden con un 4,1, Díaz es la líder más valorada.

Parece pues que el PSOE ganará pero que le faltarán una decena de diputados para la mayoría absoluta por lo que la investidura no será fácil. Cs ya ha dicho que, al contrario de lo que sucedió en el 2015, no apoyará a Díaz y sus relaciones con Podemos son muy complicadas. Puede pues que la investidura sea larga (quizás hasta después de las municipales de mayo) y tampoco se puede descartar una repetición electoral.

Será un escenario complejo, pero no el peor para Sánchez. Una derrota socialista en su feudo de siempre sería una catástrofe, pero que Díaz, su enemiga dentro del socialismo, gane y tenga que sudar la camiseta para gobernar refuerza su liderazgo. Máximo cuando Sánchez, junto a Albert Rivera, es el líder español más valorado por los andaluces, lo que es una bofetada para los dos Pablos, Casado e Iglesias.

Y el PSOE gana dos veces. Una, porque vence con claridad. La otra porque, aunque el PP baje diez escaños y C's los suba, no está claro que haya 'surpasso' de Cs al PP. Así tras Andalucía seguirá abierto el gran duelo por el liderazgo de la derecha entre Casado y Rivera. No se sabrá si en mayo el voto útil contra el PSOE será el PP o Cs. La derecha continuará dividida y más fragmentada todavía si, como predice el CIS, la extrema derecha de Vox, entra en el parlamento andaluz.

Si las encuestas aciertan, Sánchez podrá decir que gobernar con 84 diputados no le inhabilita y podrá encarar el 'superdomingo' de mayo con cierto optimismo.