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EDITORIAL

Precariedad estable

El PSOE afianza su ventaja y la derecha se fragmenta, pero ningún bloque podría formar mayorías absolutas claras, según el barómetro del GESOP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. / JOSÉ LUIS ROCA

El barómetro del GESOP de octubre indica que el PSOE de Pedro Sánchez afianza su ventaja y la derecha se fragmenta con la entrada de Vox en la arena parlamentaria, pero ningún bloque podría formar mayorías absolutas claras. No hay en este momento grandes incentivos para un adelanto electoral, al menos hasta que la inminente convocatoria en Andalucía no desvele un cambio sustancial de tendencia que las encuestas por ahora no detectan. PSOE PP, por este orden, serían los primeros partidos del Congreso pero no podrían formar mayorías con los partidos que tienen más cercanos ideológicamente sino, en todo caso, rompiendo esos bloques o con un acuerdo entre ellos. Cosa poco probable vista la experiencia traumática del 2015 y el 2016 o el hundimiento de la CDU y del SPD en Alemania, el gran ejemplo citado siempre como modelo de este tipo de gran coalición.

Entre los partidos surgidos en los últimos años, las expectativas sonríen ahora a Ciudadanos que, con sus sucesivas contorsiones, sigue acaparando el mayor crecimiento respecto a la convocatoria del 2016. A Podemos no le sientan bien sus ejercicios de responsabilidad, aunque ese es precisamente un motivo para seguir ejerciéndola. Las medidas estrella de los Presupuestos reciben un apoyo abrumador incluso entre los votantes de los partidos actualmente en la oposición. No hay, pues, novedades destacadas aunque el deseo de acudir a las urnas crece y el Gobierno debería tomar nota de ello, así como de la posibilidad de que en una hipotética nueva legislatura la coalición más estable imaginable por ahora sería precisamente entre el PSOE y Ciudadanos.

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En este contexto, la radiografía demoscópica del momento presenta dos tendencias que se deben observar con detenimiento. La primera es la creciente distancia entre las opiniones públicas del conjunto de España y de Catalunya en materias tan sensibles como el trato a los presos preventivos del 'procés' o la posición de la Fiscalía en el procedimiento judicial. Es un síntoma tan o más significativo que el apoyo que reciba la independencia o la hipotética celebración de un referéndum. Esa disonancia complica mucho la política de cualquier Gobierno en España, sea del signo que sea, y la actuación en Catalunya de los grandes partidos en la Cámara baja. Merecería una reflexión igual que la merecería la irrupción de Vox en el Congreso de los Diputados, que debería tener el efecto contrario al que está teniendo: moderar al centroderecha en lugar de entrar en una puja que, ya se ha visto en otros países europeos, es vana.