Ir a contenido

Balance estival

Bañistas disfrutan de un día de playa en La Habana.

EFE / YANDER ZAMORA

¡Ay de mí! Nostalgia

Jenn Díaz

Este verano ha sido diferente, en muchos aspectos, y posiblemente ninguna otra amenaza de otoño nos ha inquietado como esta

Esta no será la primera columna con aquella nostalgia pequeñísima de la vuelta del verano, ni la última. No será la única que apele a la rutina, a la rotura con el verano y los días largos. Repasar anécdotas en el pueblo, como cada año, y una vez en casa, revisar las fotografías. La amenaza de este otoño rabioso se ha instalado en este mes de septiembre, y empezamos a pensar qué hacíamos hace un año, cuando aún no habían pasado tantas cosas, y nos damos cuenta de cómo nos ha cambiado la vida de octubre a octubre.

Listas y objetivos, y coger fuerzas para los días que vienen, por los días que aún no sospechamos que vendrán. Esta no es la primera columna que habla de la resaca del verano, de la pereza mirando más allá de la ventana, de los horarios salvajes y la buena comida, de la buena compañía. No será la única que pretenda hacer balance y aceptar que sí: este año también hubiéramos podido ser mejores. Pero este verano ha sido diferente, en muchos aspectos, y posiblemente ninguna otra amenaza de otoño nos ha inquietado como esta; por eso, las nuevas columnas de aquella nostalgia pequeñísima tienen una cierta exclusividad.

Sin embargo, ya estamos ahí otra vez, un año más que pasa volando, todas las frases hechas han pasado por nuestras bocas, seguimos diciendo lo que ya decían nuestros abuelos, nuestros padres. Estás más moreno, haces buena cara, hemos cargado pilas, ya tenemos ganas de que empiece la escuela, cuánto hace que habéis regresado, las vacaciones siempre son demasiado cortas, qué calor, allí en el pueblo el calor era más seco, mejor. Nada nuevo.

¡Ay de mí!, la vida es un principio, un nudo y un desenlace, como dice el admirado Joan Miquel Oliver. ¡Ay de mí!, este verano ya se ha acabado y empieza todo de nuevo, como si nada, sin permiso, ya estamos en el coche haciendo los mismos itinerarios y las mismas paradas, hablando de las mismas cosas y proyectando los mismos sueños. Hemos leído libros y visto películas, unos nacen y otros mueren. ¡Ay de mí!, qué otoño, qué nostalgia, qué desazón, cuánta normalidad.
 

Para darle la mejor experiencia posible estamos cambiando nuestro sistema de comentarios, que pasa a ser Disqus, que gestiona 50 millones de comentarios en medios de todo el mundo todos los meses. Nos disculpamos si estos primeros días hay algún proceso extra de 'login' o el servicio no funciona al 100%.