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A pie de calle

Una madre con su hijo tras el parto.

Maternidades en primera persona

Berta Florés

La literatura está llena de autoras que han desafiado la verdad establecida, contando cómo era su vida en realidad

"Una feminista es cualquier mujer que dice la verdad sobre su vida", escribió Virgina Woolf, en uno de sus destellos de lucidez, hace ya una pila de años. Y cómo nos cuesta, todavía, tener el valor de decir estas verdades en voz alta y desenmascarar las mentiras que pesan sobre nuestras experiencias y nuestras expectativas vitales. Porque contradecir lo que siempre se nos ha dado por bueno es incómodo y complicado.

Por suerte, la literatura está llena de autoras que han desafiado la verdad establecida, contando cómo era su vida en realidad y compartiendo sus vivencias, por más que no cuadraran con ningún ideal social. Porque lo personal es político, que dijo Kate Millett. Y aunque la cultura tienda a marginar las voces que no encajan con lo que se considera importante, estas voces siguen ahí. Y nos hace falta buscarlas, muchas veces entre el polvo del olvido que nos las esconde, y escucharlas. Porque encontrar estas voces es una manera de reencontrarnos a nosotras mismas en un mundo lleno de historias donde las historias de mujeres no están.

Uno de los temas olvidados en la literatura ha sido (y es, aún) la maternidad: una experiencia salvaje y transformadora que, en cambio, los libros (y la sociedad) siempre han ignorado o tratado como una cuestión banal. Este silencio ha servido para reforzar todo el arsenal de tópicos, falacias e ideas preconcebidas que rodean la experiencia maternal, provocando que muchas mujeres se sientan más solas e inseguras cuando descubren que lo que les pasa a ellas, cuando son madres o lo intentan, no tiene nada que ver con lo que pensaban que les pasaría. Y es que el desajuste entre la realidad y las expectativas es, a menudo, gigante.

Un ejercicio de honestidad 

Justamente por esto, y para contribuir a "desentrañar" la maternidad, la escritora Jane Lazarre escribió 'El nudo materno', publicado originalmente en 1976 y que la editorial Las Afueras ha recuperado en una maravillosa edición en castellano. En este libro Lazarre explica, en un ejercicio de honestidad que emociona, cómo fueron los primeros años de su vida después de haber parido a su hijo Benjamin. Con una profunda valentía, la autora desgrana los sentimientos contrapuestos que le invadían, de vez en cuando, y la ambivalencia entre el amor incondicional que sentía por su bebé, a quien amaba con locura, y la búsqueda constante de una identidad que sentía perdida y que extrañaba mucho.

La escritora Jane Lazarre desgrana en 'El nudo materno' los sentimientos contrapuestos que le invadían después de haber parido a su hijo

Lazarre profundiza, sin vergüenza, en la frustración que le suponía no poder dedicarse a la escritura durante aquella época que a ella le parecía que no iba a terminar nunca. También recuerda la soledad de las largas tardes de invierno, paseando por parques llenos de criaturas o encerrada en casa porque hacía demasiado frío. Las noches sin dormir, los dolores del parto, el posparto, la leche que derramaban sus pechos y que le empapaba la camisa, los pañales que cambiaba tantas y tantas veces cada día… Y, a la vez, los instantes de absoluta felicidad al lado de su criatura y la sensación de que su amor por ella crecía hasta niveles infinitos.

Lo que más enamora de esta obra imprescindible y preciosa es su voluntad de tender la mano. El nudo materno es, desde la primera página hasta la última, un no-estás-sola escrito en mayúsculas y un ejemplo de sororidad llevado a la práctica hasta el final. Una lectura que derrite, con coraje y delicadeza, muchos de los silencios que todavía envuelven nuestras maternidades. Con su testimonio, Lazarre aporta conocimiento y sabiduría a una experiencia tan intensa como agitadora y que, entre todas, deberíamos atrevernos a explicar en primera persona, como hace la escritora.

Temas: Mujeres

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