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JUSTICIA Y VIOLENCIA MACHISTA

Cogidas por los hijos

Najat El Hachmi

En la sentencia de Juana Rivas resuenan los viejos fantasmas de la madres retenidas por el chantaje de los hijos

Aquella madre con tantos hijos no dejaba nunca al marido que la maltrataba. Su vecina a menudo intentaba convencerla. Te pueden ayudar, le decía, pero la mujer seguía aguantando los golpes. No la pegaba todos los días, ni mucho menos. Solo de vez en cuando le daban esos ataques y tenía que desahogarse como fuera. A ella lo que más la desconcertaba era que comenzaran de repente, sin avisar ni nada y que no hubiera ningún motivo evidente que los justificaran. Si hubiera entendido qué detonantes desataban las tormentas de gritos y manos descargándose sobre ella a lo mejor habría podido evitarlos. Pero no, eran totalmente arbitrarios, no supo nunca de dónde le venía esa violencia repentina. Claro que era consciente de su situación, claro que se daba cuenta de que los hijos sufrían al verla así humillada, por los suelos como un animal, con la espalda cada vez más doblegada y los hombros encorvados por si acaso. ¿Pero qué podía hacer? Eran otros tiempos, los tiempos en los que la policía te preguntaba qué habías hecho para merecer la paliza. Ser mujer, habría contestado ella. Pero esto solo piensa cuando aún no te han erosionado el amor propio.

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A las mujeres siempre nos han retenido por los hijos. Cuando las leyes eran misóginas pero ahora también. La justicia, en teoría, ya no es patriarcal como en los tiempos de nuestras madres, ya no se juzga la conducta de las víctimas con los viejos esquemas de la moralidad machista pero aun así no las tienen todas, las madres, cuando se trata de denunciar. Yo no tengo elementos para saber si Juana Rivas fue o no maltratada pero en la sentencia que la condena a prisión y a la retirada de la patria potestad resuenan los viejos fantasmas de la madres retenidas por el chantaje de los hijos. Las leyes no son patriarcales pero los jueces... ¿quién sabe? La ley no puede ser sentimental ni moverse en función del clamor en las plazas pero desligada de toda consideración externa a la causa puede resultar injustamente parcial. Más aún si tenemos en cuenta que hasta hace muy poco a los maltratadores condenados no se les retiraba la patria potestad.

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