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La clave tras la cita

El "No es no" de Sánchez a Torra

Joaquim Coll

Tras la reunión, es de imaginar que esta vez el presidente del Gobierno español saldrá a hacer pedagogía de por qué no puede aceptar un referéndum de secesión

El 20 de septiembre del 2012, Artur Mas dio una sonada rueda de prensa en la delegación de la Generalitat en Madrid a la salida de su encuentro en la Moncloa con Mariano Rajoy. Con tono teatral lamentó el "portazo" a la demanda del pacto fiscal y anunció que, como consecuencia de esa perdida de "oportunidad histórica de entendimiento", en los próximos días iban a tomarse trascendentales decisiones. "Catalunya sabrá encontrar -afirmó- un nuevo proyecto dentro de Europa". Lo que ocurrió después ya lo sabemos: convocó elecciones para activar el famoso 'derecho a decidir'. Seguro que a Quim Torra le gustaría reeditar algo parecido este lunes tras escuchar la negativa de Pedro Sánchez al referéndum de autodeterminación que reclama. Lo que ocurre es que como reza la famosa frase de Karl Marx en 'El 18 brumario de Luis Bonaparte', "la historia ocurre dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa".

Declaraciones y gesticulación, pero cumpliendo la ley

Cinco años de procés se han saldado con un monumental fracaso político, una grave erosión de la democracia en el Parlament y un enorme daño para la convivencia entre catalanes. Nos ha dejado una sociedad "deshilachada", tal como explicó el sociólogo Pau Marí-Klose en el curso 'Anatomía del procés' en el marco de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Afortunadamente no hubo muertos en octubre pasado, pero nunca sabremos lo cerca que estuvimos de vivir una tragedia cruenta si el Govern de Puigdemont hubiera ido en serio con la DUI e intentado controlar el territorio. Torra pretende ahora mantener viva la esperanza secesionista aunque sabe que no habrá referéndum y que la vía insurreccional es imposible a medio plazo. Así pues, el 'procés' solo puede continuar como farsa, como mera propaganda para consolar a los irredentos y evitar un cisma en el campo independentista. En definitiva, altisonantes declaraciones y mucha gesticulación, pero cumplimiento de la ley.

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¿Qué se puede esperar del encuentro? Por un lado, Sánchez intentará derivar la negociación a la comisión bilateral Generalitat-Estado para circunscribir el problema a competencias e inversiones. Aquí puede haber algún avance. Es una buena estrategia porque limita la relación entre ambos ejecutivos a las cuestiones propias del autogobierno. Por otro, Torra denunciará en una inmediata rueda de prensa la negativa de Sánchez, reiterará que su Govern no se resigna y que trabajará para llevar a cabo el mandato del 1-O, el ejercicio de la  autodeterminación y los mandatos del Parlament. Palabrería. Pero es de imaginar que esta vez no ocurrirá como en el 2012 y el presidente del Gobierno español saldrá a hacer pedagogía de por qué no puede aceptar un referéndum de secesión. Porque no se trata solo de que la Constitución lo prohíba, sino de una negativa política y ética más profunda. Los referéndums en democracia sirven para ratificar o rechazar acuerdos y no para dirimir problemas de naturaleza identitaria fácilmente inflamables a base de gasolina populista. Escuchar el argumentario del "No es no" de Sánchez a Torra puede ser la principal novedad tras el encuentro. Atentos.

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