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Dos miradas

Cesc Casadesús nos propone en el Grec una excursión: a la belleza, la serenidad, el disfrute. Y también a los infiernos de la conciencia

Cuando se supo el nombramiento de Cesc Casadesús como nuevo director del Festival Grec, un crítico dijo que le otorgaba confianza, sin grietas, porque había conseguido que la gente fuera a ver danza, al Mercat de les Flors, con los "ojos cerrados". Si él lo programaba, señal de que el espectáculo era bueno. Esto no implicaba la comodidad de apostar por valores seguros sino el atrevimiento de exponer ideas renovadoras y a la vez accesibles. Es decir, convertir una disciplina tan estricta y muchas veces opaca como la danza contemporánea en un reclamo necesario y generoso, tanto por el público que se acercaba a tientas como por la cantidad de energía que transmitía.

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Este lunes comienza el Grec, el primero que Casadesús ha diseñado de arriba abajo y hay que decir que, de su mano, llega como "un momento único, extraordinario". Repleto de propuestas internacionales (Fabre, Rau, Mitchell) que crearán "referentes, un imaginario"; de riesgos deslumbrantes, como el 'Gilgamesh', de La Perla 29 o como el Montefusco que canta con los amigos de los Coros de Medianoche; de "apoyo al talento local", con compromisos que van más allá del festival; y de ambición para que el Grec "recupere la sensación de fiesta de verano". Una fiesta que lo es también del rigor y la inteligencia. Dante, en la Divina Comedia, escribe: "'Io son Beatrice che ti faccio andare'". Cesc Casadesús nos propone una excursión: a la belleza, la serenidad, el disfrute. Y también a los infiernos de la conciencia.

Temas: Grec 2017

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