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Análisis

Al rescate de los salarios

Manuel Alejandro Hidalgo

Debemos ver el impulso al alza de los salarios con perspectiva. Una cosa es el acuerdo y otra cómo se materialice

La evolución de las rentas salariales ha supuesto un debate intenso a nivel económico, académico y, por supuesto, político. Al igual que ocurriera en otras recuperaciones económicas, los salarios parecen haber crecido menos que el conjunto de las rentas, el valor agregado bruto (VAB) y la productividad. Sin embargo, en esta expansión incluso esta subida se está haciendo esperar. Que hayamos entrado ya en el cuarto año consecutivo de crecimiento y que, sin embargo, estas rentas no consigan crecer a un ritmo que ni siquiera logre acercarse a la mitad de lo que muchos creen que sería justo y necesario, suscita tensiones que pueden tonar la conflictividad social.

Pero este lunes se ha firmado un acuerdo en el que patronal y sindicatos se proponen romper con esta dinámica. En él, y de aquí al 2020, se marca como objetivo una subida del 2% de los salarios cada año, más un 1% en el caso de que algunas variables (por ejemplo, la productividad) así lo permitan. Junto a este acuerdo, destaca uno no menos llamativo: establecer la cantidad de 1.000 euros como salario mínimo por convenio.

Para los trabajadores con convenio

Siendo relativamente pesimista, este acuerdo no garantiza que los salarios vayan a recuperar parte del terreno perdido en esta última década. Los acuerdos por convenios no han sido generalmente reducidos en los dos últimos años; en particular, en 2015 y 2016. Sin embargo, mientras en el primero de los años los salarios subieron más de lo estipulado, en el 2016 el aumento pactado fue muy superior a la subida final. No existe una regla clara.

Hay responsables sindicales que dicen que una cosa es el acuerdo y otra el incremento final. Las subidas pactadas son generales y medias para el conjunto de los trabajadores con convenio. Pero hay un largo camino hasta la subida final que conoceremos en el 2020. Los cambios en la composición de la fuerza laboral (más contratos a tiempo parcial, temporal o nuevos trabajadores con salarios brutos menores) pueden reducir, por efecto composición, el incremento medio de los salarios al final de cada período. La capacidad de las empresas para ajustar sus parámetros internos, gracias a las reformas laborales, hacen más sensibles los acuerdos finales a cambio de otras variables (jornada, plantilla).

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Por último, establecer en 1.000 euros el salario mínimo por convenio supone una gran noticia, aunque casi irrelevante. Los convenios suelen establecer mínimos superiores. Es precisamente entre trabajadores sin él o para figuras contractuales más precarias donde podría tener efectos marginales importantes, pero el acuerdo no se extiende para ellos.

El acuerdo es una muy buena noticia. Que suponga un impulso al alza en los salarios de los trabajadores es mejor aún. Sin embargo, debemos ver esta posibilidad con perspectiva. Una cosa es el acuerdo y otra cómo se materialice. Mucho me temo que lo que primará principalmente en la subida de los salarios y en el reparto de rentas en los próximos dos años será casi exclusivamente la fase cíclica que experimentemos. Sin embargo, todo está por ver. Esperemos lo mejor.

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