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PEQUEÑO OBSERVATORIO

El Eixample de la Sagrada Família.

HARRY SCHULER

Una ciudad es una fuente de sentencias

Josep Maria Espinàs

Barcelona apostó por el futuro y la expansión no supuso un debilitamiento, sino un fortalecimiento


En mi Eixample va disminuyendo el cargo de portero de una casa. La persona que estaba atenta a la entrada o salida de algún vecino y de algún desconocido. Además, recogía cartas y paquetes que iban destinados a algún vecino de la escalera.

Me gusta que no se haya perdido del todo la palabra 'vecindario'. Es una referencia a un espacio que no tiene límites muy precisos, como ocurre con la palabra 'barrio'. Me gusta más pronunciar 'vecindario' y 'barrio' que 'distrito'. Un barrio es más local, más vivo, para designar un espacio. La multiplicación de los grandes centros comerciales no pueden presentar sus productos como de barrio...

Evidentemente, no han desaparecido los núcleos locales de comercio y muchos ciudadanos siguen confiando en 'sus' tiendas y 'sus' tenderos. El Eixample, como dice la palabra, también ha ensanchado la presencia de comerciantes y son fieles a sus tiendas de confianza. Los tenderos son personalmente responsables de la bondad de un producto.

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Afortunadamente, al menos para mí, no prosperó el proyecto de convertir el espacio que hoy ocupa el Eixample en un espacio residencial lleno de jardines. Sospecho que sin el inevitable crecimiento de Barcelona, ​​esta ciudad no sería el centro potente que es hoy más allá de su perímetro.

La superpoblación de Barcelona, ​​ciudad y alrededores, tal vez era un fenómeno inevitable, como ha ocurrido en otras ciudades de Europa. Sí, me gusta pasear por mis barrios, por la Barcelona extramuros, la que saltó por encima de las murallas. Si no me equivoco, de las murallas solo quedan algunos vestigios, convertidos en documentos de la historia. Evidentemente respetables, como valiosos testimonios del pasado.

Pero Barcelona apostó por el futuro, y ya sabemos que la expansión no supuso un debilitamiento, como ocurre en otros hechos, sino un fortalecimiento. Podríamos hablar de una musculatura urbana. Siempre he pensado que una población tiene algo de ser humano: nace, crece, puede ser seducido o rechazado. Y más arriesgado aún: miles de ciudadanos dictan, cada uno, su sentencia. Quizás es una manifestación de democracia. No sé si se podría decir democracia anónima, la que no se proclama en los altavoces de los políticos.
 

Temas: Urbanismo

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