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El nuevo Gobierno

España, de la noche al día

Joaquim Coll

Pedro Sánchez ha vuelto a sorprender al ser capaz de rodearse de profesionales de prestigio, al privilegiar la preparación de los elegidos por encima de los intereses de partido

En menos de una semana el clima social y político ha dado un vuelco radical. Hemos pasado del gris plomizo, lo previsible y la resignación rajoyista camuflada de “sensatez” a un estado de ánimo optimista, ilusionante, pero sin caer en la ingenuidad. El caudal de esperanza que de forma muy transversal en la sociedad española suscita el nuevo Gobierno es extraordinario. Hay muy pocos precedentes de algo así teniendo en cuenta las circunstancias del acceso al poder. Pedro Sánchez ha vuelto a sorprender al ser capaz de rodearse de profesionales de prestigio, al privilegiar la preparación de los elegidos por encima de los intereses de partido. De repente, es como si la España moderna, europea y competente, en la que la mayoría se reconoce, se hubiera hecho cargo del país. Sin darnos cuenta hemos pasado de la noche al día porque el auténtico Frankenstein lo hemos sufrido estos años con los Ejecutivos de Mariano Rajoy.

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A Sánchez la jugada le ha salido tan redonda que sus peores enemigos van a ser precisamente aquellos que le apoyaron en la moción de censura: Podemos y los independentistas. Lo hicieron pensando que se encontrarían con un Ejecutivo débil y cautivo. Exactamente la imagen que el PP intenta cultivar cuando Rafael Hernando insiste en la caricatura de los “pactos secretos con populistas y separatistas”. Pablo Iglesias ya le augura a Sánchez “un calvario” y le ofrece “cortesía mínima”. O sea, que va a ir a degüello contra el nuevo Gobierno.

Por su parte, los nacionalistas catalanes se dieron cuenta de su error en cuanto Josep Borrell fue nombrado ministro de Exteriores; y cuando se supo lo de Fernando Grande-Marlaska a Interior se hundieron en el completo desánimo. Además, la comparación entre el bajo nivel de los que mandan en la Generalitat en contraste con la alta preparación de los nuevos responsables ministeriales es abismal. Si con la elección de Quim Torra ya quedó al desnudo el carácter xenófobo y supremacista del separatismo, ahora España vuelve a ser un proyecto ilusionante. Y esta, sin duda, es la peor noticia para los que querrían seguir con el 'procés'.  

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