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LOS LIBROS

Libros en una parada de Sant Jordi, en el 2017.

Aún no sé leer

Isabel Sucunza

En la lectura nunca dejarás de mejorar, porque no se acaba nunca

Leo con avidez desde que tengo memoria; desde antes de tenerla, incluso, según mi madre. Ella dice que yo debía de tener unos tres o cuatro años, tenía un libro de Winnie the Poo que a base de escucharla a ella leérmelo me había aprendido de memoria. Un día, mi abuela me pilló con el libro en las manos, recitando el texto en voz alta, siguiendo las palabras con el dedo; fue a mi madre toda extrañada y le dijo: "¿Pero esta niña ya sabe leer?".

Desde entonces he ido enlazando lecturas. Recuerdo un profe particular de matemáticas que cuando vio que los números no me interesaban nada, empezó a sobornarme con literatura: la semana que le llevaba los deberes hechos, él me dejaba elegir un libro de su biblioteca. Recuerdo también a mi tía, que me hablaba de escritoras que sabía que no entraban en las listas de lectura de la universidad; si no hubiera sido por ella, no sé si habría llegado nunca a Oriana Fallaci, por ejemplo.

Ahora, después de pasar por un programa de televisión dedicado a los libros y por una editorial, paso todos los días en una librería donde estamos obsesionados en no caer en ofrecer libros fáciles de vender, que son los que vienen respaldados por fuertes campañas de promoción de cualquier cosa excepto de literatura.

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Pero aún no sé leer.

Aún, cuando cojo un libro de Ishmael Reed, me lo paso teta pero sé que no me entero de la misa la mitad; cuando releo Robinson Crusoe, flipo porque en la primera lectura que hice de adolescente no supe pillar el mensaje colonialista que transmitía; cuando leo los diarios de Katherine Mansfield, pienso que debería volver a leerme todos sus libros porque cuando los leí todavía no tenía toda la información.

La cultura es un lujo, pero es un lujo asequible; uno al que todo el mundo puede acceder a base de reincidir y de tener buenos consejeros. Creo que el mensaje de las campañas de promoción de la lectura debería dejar de ser "leer es bueno para ti" para pasar a ser "tú eres bueno para leer". Y lo mejor de todo es que en la lectura nunca dejarás de mejorar, porque leer no se acaba nunca.

Temas: Libros

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