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HORIZONTES

Ladrillos, cañas y poca I+D

Jordi Sevilla

Bajar salarios puede ser un recurso de urgencia para salir de la crisis, pero mantenerlo 5 años después como única estrategia genera desigualdad y nos hace vulnerables ante la economía de la inteligencia artificial

Más de un tercio del empleo creado en España en el último año lo ha sido en construcción y en hostelería. Juntos acaparan mayor dinamismo laboral que la industria y muchísimo más que los sectores de teconologías de lainforamción y la comunicación (TIC).

¿Responde este patrón de crecimiento a un cambio de modelo productivo como sigue insistiendo el Gobierno? Es verdad que, a pesar de la reactivación experimentada en cuanto ha vuelto a fluir el crédito hipotecario, nuestra construcción contrata hoy a un millón y medio de trabajadores menos que en plena burbuja inmobiliaria y, por tanto, tiene recorrido al alza aunque esperemos que no volvamos a las andadas.

Algo similar ocurre con la industria, sector que también sigue muy lejos de alcanzar los niveles de empleo que llegó a tener antes de la crisis. No ocurre lo mismo, sin embargo, con el sector de la hostelería (incluye el turismo) donde ya están ocupados 300.000 ciudadanos más que en el 2007 respondiendo a un 'neoboom' muy vinculado a los problemas de inestabilidad grave que golpea a otros países turísticos rivales y, también, al abaratamiento de costes asociado a la rebaja salarial española conocida como “devaluación interna” que ha sido la piedra angular de la politica de lucha contra la crisis y que seguimos arrastrando, incluso, en plena recuperación.

Que nuestro crecimiento esté menos sujeto a la construcción y más al turismo tiene varias ventajas sobre los equilibrios macroeconómicos del país. En primer lugar, la presión sobre el endeudamiento bancario es mucho menor y, por ello, estamos asistiendo a la compatibilidad  entre el crecimiento económico y la reducción de los niveles de deuda privada. Aunque la gente se puede endeudar para irse de vacaciones, lo hacen menos personas y por menor cuantía que para comprarse un piso.

Balanza de pagos

El segundo efecto macroeconómico positivo tiene que ver con la balanza de pagos. Al endeudarnos menos, las necesidades de financiación exteriores son menores y, por contra, con el turismo se produce una entrada neta de recursos que ayuda a conseguir los superávits de la cuenta corriente que también estamos viendo como compatibles con la recuperación. De hecho, del drástico cambio de signo de nuestra balanza por cuenta corriente, entre un déficit de casi un 10% del PIB en el 2007 al actual superávit del 2%, dos factores explican la mayor parte del “milagro”: la gran caída del precio medio del petróleo y la casi duplicación del saldo neto positivo del turismo.

Así visto, los dos principales elementos constitutivos de lo que muchos consideran un cambio de modelo productivo como consecuencia de las políticas y las reformas aplicadas para hacer frente a la pasada crisis, pierden mucho de su misterio e, incluso, de su glamour reformista.

Si estamos creciendo con superávit exterior y reduciendo, a la vez, el estoc privado de deuda es, en realidad, porque hemos dejado de poner tanto ladrillo y hemos pasado a poner muchas cañas. Está bien. Pero, repito: ¿es esto un cambio de modelo productivo? No lo parece. Y ademas, todavía es pronto para valorar los cambios ya que seguimos lejos de haber recuperado una nueva normalidad económica.

La inversión y el empleo industrial están lejos de los niveles alcanzados en otras fases alcistas; no podemos esperar que los salarios se mantengan en los bajos niveles actuales, viendo pasivamente cómo se incrementa la desigualdad social y, sobre todo, no podemos aceptar como permanente la actual pasividad ante el empuje a la economía del conocimiento.

Solo con haber bajado salarios no se consigue cambiar el modelo productivo como ha dejado muy claro la Fundación COTEC en su Informe 2018 presentado esta semana donde se puede leer: "la I+D no está acompañando al crecimiento de nuestro país (…) el crecimiento de la inversión en I+D se mantiene por debajo del crecimiento del PIB lo que nos aleja, cada vez más, de los países de nuestro entorno”. Y concluye: “mientras la mayoría de nuestro socios europeos confirman su apuesta por un crecimiento basado en el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico, España parece haber elegido un camino distinto para su recuperación que, a medio plazo, podría no ser sostenible".

¿Y por que el Gobierno no habla de estas cosas? Bajar salarios, poner ladrillos y cañas puede ser un recurso de urgencia para salir de lo peor de la peor crisis. Pero mantenerlo cinco años después como única estrategia, ya no debe satisfacernos. Porque genera desigualdad y nos hace muy vulnerables ante la economia de la inteligencia artificial, que ya está aquí.

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