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EL ADN DE LA SEMANA

Con más de 30.000 variedades, es una de las flores cultivadas más populares

Ha pasado Sant Jordi, sus libros y sus rosas. Y ahora se publica el genoma de la rosa, una de las flores más cultivadas en todo el mundo y de la que se han pueden haber producido más de 30.000 variedades. El trabajo lo han hecho grupos franceses y una de las variedades que analizan es un híbrido creado a finales del siglo XIX y que se llama 'La France'. Faltaría. Las rosas actuales son producto de siglos de trabajo minucioso de jardineros que fueron obteniendo nuevas variedades en China y el sur de Europa y Oriente Medio.

Muchas de las variedades actuales son producto del trabajo minucioso de jardineros durante siglos

Allí encontramos diferentes especies silvestres que durante siglos se han ido cruzando las unas con las otras para buscar nuevas formas de la flor y nuevos aromas. Actualmente la rosa es un cultivo importante en países como Ecuador y Colombia, pero también Kenia y Uganda y algunos países como los Países Bajos siguen controlando una buena parte de su comercio.

Especies conocidas y cercanas

El trabajo que se publica ahora ha tratado de superar los problemas que presenta analizar el genoma de una especie tan sistemáticamente manipulada. Esto produce una variabilidad muy grande y resulta muy difícil obtener un genoma de referencia de calidad. Lo han conseguido clonando células de una variedad china que han analizado y luego han comparado su genoma con el de 14 especies de rosas y de variedades cultivadas entre ellas la variedad 'La France'. Lo comparan también con el de especies conocidas y cercanas como son la fresa, el melocotón, la manzana o la frambuesa. De este modo pueden explorar la evolución de especies tan utilizadas y variables. 

De los genes que descubren en el estudio se pueden destacar los que tienen que ver con la síntesis de los aromas, la formación de la flor y también la resistencia a la sequía. Esta última es importante para su cultivo pero también para la flor cortada. Demasiado a menudo, cuando compramos una rosa por la mañana, llegamos a casa con los libros y las rosas ya están marchitas. Si el genoma sirve para alargar la fiesta de Sant Jordi aunque solo sea unas horas habría valido la pena el esfuerzo.

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