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ANÁLISIS

Un peligroso final de temporada

Antonio Bigatá

Nos entran prisas. Pese a que todavía quedan un par de partidos del campeonato y luego un muy largo Mundial, hay barcelonistas que tienen mucha prisa y que desean que empiece cuanto antes la próxima temporada. Su postura es bastante lógica. Después del magnífico balance que supone el doblete de este año y de la brillantez con que se ha conseguido, de aquí a las vacaciones de verano estamos amenazados de malas noticias.

Vamos a mencionarlas. Una, la peor, tal vez nos castigue desde Kiev, donde el Madrid, de forma muy injusta por su nivel de juego en los últimos 12 meses, tiene grandes posibilidades de volver a ganar la Champions.

De aquí a las vacaciones estamos amenazados por malas noticias como sería perder la condición de 'Invictus' o ver al Madrid ganando otra Champions 

Dos, que a última hora se nos estropee lo del 'Invictus' en la Liga; sería triste y restaría una parte importante del brillo complementario del doblete que confirma al Barça como indiscutible mejor equipo de España en el 2018 y le ratifica una vez más en el puñado más reducido de los mejores clubs del planeta.

Tres, unas posibles lesiones. El Barça expone mucho en el Mundial de Rusia. Para algunos de nuestros 'cracks' más veteranos e indiscutibles será una gran última oportunidad de éxito personal superlativo (pienso en MessiIniestaBusquetsPiqué Luis Suárez). También tendrá el aliciente de poder encumbrar a la cima de las 20 superestrellas de este deporte a otros jugadores que ya tienen altísimo reconocimiento internacional (ahí pondría a RakiticJordi Alba Coutinho). Y será asimismo escenario idóneo para la consagración como figuras de primerísima línea para algunos más jóvenes (candidatos: Ter StegenSemedoUmtitiDembelé...). Pero en Rusia únicamente se podrá subir hasta las categorías excelsas arriesgando, metiendo el pie, para completar con una alta intensidad los recitales de técnica y calidad de asociación con los compañeros que son capaces de hacer todos los que han sido citados, y eso significa que todos ellos correrán riesgo de sufrir entradas violentas.

Cuatro, otra amenaza se deriva de que el Barça no salga perdedor de las idas y vueltas del 'mercato' veraniego. Además de la previsible incorporación de Griezmann el club necesita refrescar y sustituir algunas piezas del banquillo de los suplentes y eso siempre abre el peligro de desestabilizar a la plantilla o abrir divisiones entre los aficionados.

¿Puede haber buenas noticias en este final de temporada? También, sin duda. Al hilo de lo que se planteaba como riesgo de que fueran malas hay dos cosas que pueden darle una gran alegría al barcelonismo: que en la final de la Champions el Liverpool frene una nueva escapada del Madrid en el 'ranking' de esta competición, y que se confirme la obtención del previsible récord de la imbatibilidad total en la Liga. También sembraría felicidad en el Nou Camp si en el Mundial Messi consigue el título que acabaría con los debates imbéciles sobre quién ha sido y es el mejor futbolista de la historia. En paralelo, los demás jugadores barcelonistas tienen posibilidades de lograr un gran éxito trascendental para sus carreras porque defenderán camisetas con posibilidades de conquistar el triunfo final.

La generación irrepetible se va vargando de años, pero los dificilísimos relevos se están efectuando con mucha más lógica y acierto de lo que algunos esperaban

Pero resulta imposible no pensar en la temporada que viene. Tras el partido contra el Villareal han renacido las ilusiones de que, pese a la salida de Iniesta, el equipo esté en condiciones de volver a competir por todo con posibilidades de éxito. Ha bastando una primera gran actuación estelar de Dembélé y la constatación de que Coutinho progresa adecuadamente partido a partido para que, confiando en la perfección trazada por Messi en estas últimas temporadas , y apoyándose el margen de continuidad a gran nivel que todavía les queda a los otros 'cracks' veteranos, el futuro inmediato del Barça continúe prometiendo ser ilusionante. Quienes desde dentro y desde fuera (los enemigos camuflados y los enemigos descarados) llevan mucho tiempo anunciando que se inicia un nuevo ciclo del fútbol español y mundial sin el Barça en la cúspide tienen muchas posibilidades de tener que seguir esperando.

La generación irrepetible se va va cargando de años, pero los dificilísimos relevos se están efectuando con mucha más lógica y acierto de lo que esos adversarios deseaban. Es verdad que el Barça tiene por delante, aunque sea sin fecha, el momento en que se acabe Messi. Pero no hay el menor indicio de que eso vaya a producirse en la temporada 2018-19. Por lo tanto, que pase pronto este peligroso final de temporada, y llegue cuanto antes la posibilidad de que el barcelonismo se reenganche a su ya larga trayectoria gloriosa de esta etapa histórica.

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