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LA SENTENCIA DE 'LA MANADA'

No habrá paz para el patriarcado

Sonia Herrera

Cada vez son más las personas conscientes de que una transformación social real y efectiva pasa necesariamente por el feminismo

Nos lo quieren inculcar hasta las entretelas: cuerpo de mujer, peligro de muerte; cuerpo de mujer, cuerpo violable. La sentencia en el 'caso de La manada' nos lo deja claro: si te resistes, es posible que te maten, pero te creeremos más que si te sale el instinto de supervivencia y, paralizada por el miedo, rezas a las diosas para que aquello acabe y al menos no te maten.

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España no es país para mujeres. El mundo, en general, tampoco es nuestro sitio. La compañera Irantzu Varela lleva tiempo utilizando en Twitter el hashtag #Esunaguerra para denunciar cualquier caso de violencia machista. Y tiene razón. Obviamente no pretendo comparar la magnitud de la violencia contra las mujeres en contextos de conflicto armado con la que se ejerce en contextos de paz (o de ausencia de guerra, que no es exactamente lo mismo), porque no hay duda de que en los conflictos bélicos los cuerpos de las mujeres se tornan campo de batalla real y el ensañamiento contra los mismos es exponencial. Pero, a nivel global, hay algo estructural e histórico que han analizado estupendamente autoras como Rita Laura Segato en 'La guerra contra las mujeres' (Traficantes de Sueños, 2016) o Silvia Federici en'Calibán y la bruja' (Traficantes de Sueños, 2010): la normalización de la violencia machista tiene como objetivo disciplinarnos, controlar nuestros cuerpos, coercer nuestra libertad de acción y movimiento. La caza de brujas nunca terminó aunque hoy sean otras las hogueras. 

Revolución feminista

Escribe Segato que “sin una paz de género no podrá haber ninguna paz verdadera”, así que sí, #Esunaguerra. El pasado jueves, en decenas de ciudades y pueblos de todo el país, nos tuvimos que tragar la rabia y las ganas de quemar contenedores, contuvimos el vómito ante el voto particular del juez Ricardo Javier González y volvimos a mostrar nuestra fuerza tomando las calles, unidas contra una justicia injusta y patriarcal y un Estado cómplice, incapaz de llevar a cabo políticas públicas y legislaciones que nos garanticen una vida libre de violencia.

Cada vez son más las personas conscientes de que una transformación social real y efectiva pasa necesariamente por el feminismo y no hay nada que tema más el patriarcado y todos aquellos que lo ejercen y lo alientan que mujeres libres venciendo el miedo que intentan imponernos. Por ello, repensaremos las estrategias y abriremos grietas en todos los espacios en los que estamos (los movimientos sociales, la academia, la política, los medios de comunicación…), sin bajar los brazos, porque como decía una de las integrantes de Madres Unidas contra la Droga en el último capítulo de 'Fariña': “Yo no quiero descanso, quiero justicia”.

Si #Esunaguerra, nos tendrán enfrente, pero no con sus modos, sino con nuestras propias redes y herramientas. No dejaremos que se apoderen del lenguaje y lo tergiversen los garantes de un Derecho profundamente androcéntrico, hecho por hombres y para hombres, y llamaremos a las cosas por su nombre: violación-violación, feminicidio-feminicidio.

Resistencia y resiliencia. Sororidad y solidaridad. Agencia política. Esas son nuestras armas y las vamos a utilizar. No habrá 'Ley mordaza' que nos silencie y desbordaremos las calles y ocuparemos el espacio público –que también es nuestro, señores- todas las veces que haga falta.  Ante “la pedagogía de la crueldad” que despliega la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra, no habrá paz para el patriarcado. Hermana, esta es tu manada.

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