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Dos miradas

Háblame mal

Háblame mal

Emma Riverola

Reírse de las equivocaciones y, además, hacerlo con amor, es algo muy parecido a la grandeza

Para reírnos, para desnudarnos, para burlarnos de nosotros mismos. De nuestras meteduras de pata, de nuestros errores… ‘Paraules d’amor’, de Joan Ollé, ha vuelto al escenario, en La Gleva Teatre. Un elogio a los barbarismos, a las expresiones que tantas veces se nos escaparon u oímos. Errores dichos con tanta gracia, pasión o cariño que rompen el molde de las correcciones y que, durante una hora y “picu”, nos hacen reír de algo parecido a un espejo de nosotros mismos o de tantas personas a las que conocemos.

Hay algo inmenso en el ingenio de ese texto interpretado de forma espléndida por Blanca García-Lladó, Laura Pujolàs y Cristina Arenas, es una suerte de reconciliación con nuestras equivocaciones. Y eso, en tiempos en que la mayoría tratan de figurar más grandes de lo que son, en que la épica o la solemnidad disimulan la vacuidad de los discursos, en que demasiados se declaran poseedores de la verdad absoluta, tiene cierto efecto reparador. Hay dosis de valentía en esta recopilación de errores que a veces suena a poesía. Y también de provocación. Y no faltan espinas de la actualidad lanzadas con ironía. Pero, sobre todo, predomina la ternura de hacernos y sabernos más humanos. Sin duda, todo sería más fácil, más reparador y especialmente más alegre si reconociéramos los errores con algo más de audacia y, sobre todo, de corazón. Reírse de las equivocaciones y, además, hacerlo con amor, es algo muy parecido a la grandeza.

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