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MIRADOR

Susan Faludi y su padre Steven Faludi, tras haberse sometido a un cambio de sexo

¿Quién era mi padre?

Ramón de España

La periodista neoyorquina Susan Faludi (Nueva York, 1959) perdió de vista a su padre cuando éste se divorció de su madre a mediados de los años setenta. La despedida fue de órdago: papá se coló con un bate de béisbol en el domicilio familiar para apalear al hombre que salía con su exmujer; viendo que se trataba de un tipo fornido, cambió el bate por la navaja suiza que llevaba siempre encima y lo apuñaló repetidas veces. Después de eso, Susan mantuvo con él el menor trato posible. En 1989, Steven Faludi -un judío disfrazado de gentil que en realidad se llamaba Istvan Friedman- regresó a su Hungría natal y, a los setenta y tantos años, se sometió a una operación de cambio de sexo en Tailandia, donde la circuncisión obligó a buscar piel por otras partes del cuerpo para fabricarle una vagina en la que nadie tendría el menor interés por entrar, ni él lo pretendía, pues era viejo y heterosexual.

Steven Faludi es un caso extremo, pero cualquiera para el que su padre difunto sea un misterio puede engancharse a 'En el cuarto oscuro' y empatizar con su autora, Susan Faludi

A esas alturas, el señor Faludi se había convertido en un enigma tan absoluto como inquietante para su pobre hija, quien decidió escribir un libro para descubrir quién demonios era su progenitor, pues era consciente de que no sabía prácticamente nada de él. Ese libro, finalista del Pulitzer en 2016, se titula En el cuarto oscuro, lo ha publicado entre nosotros Anagrama, y constituye una búsqueda fascinante, con más preguntas que respuestas, de un sujeto incomprensible cuya peripecia vital deja pasmado a cualquiera. Y, con mayor motivo, a su propia hija, quien llega a la conclusión de que su padre tenía serios problemas de identidad a muchos niveles y, en el fondo, no sabía muy bien quien era.

Mucha gente, cuando fallece su padre, se queda con la molesta sensación de que nunca llegó a conocerlo. Jamás tuvo lugar esa conversación soñada en la que todos los enigmas se aclaraban y uno acababa entendiendo por fin quién era su progenitor. Steven Faludi es un caso extremo, pero cualquiera para el que su padre difunto sea un misterio puede engancharse a En el cuarto oscuro y empatizar con su autora. El señor Faludi vivió en la Hungría ocupada del infame regente Horthy, huyó a Dinamarca, pasó por Brasil, quiso ser cineasta y acabó retocando fotos para Vogue en Nueva York. Antifeminista de derechas, cambió de sexo porque, como le dijo a su hija, "Desde que soy una señora, todo el mundo es más amable conmigo".

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