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Piqué, con la camiseta de la selección.

AFP / PATRIK STOLLARZ

Piqué, un ejemplo de compromiso

Mónica Marchante

La selección española ha jugado en dos ocasiones en Madrid en los últimos seis meses. Lo hizo el 2 de septiembre en el Santiago Bernabéu ante Italia, de clasificación para el Mundial, y estrenó el Wanda Metropolitano el miércoles ante la subcampeona del mundo, Argentina. En ambos escenarios Gerard Piqué recibió pitos al comienzo del partido, siguiendo la estúpida moda que desde hace meses, o incluso años, ha calado en parte del aficionado que acude a ver a la selección. El repaso futbolístico que España dio a la 'azzurra', apeada meses después del Mundial de Rusia, acabó silenciando unos pitos que incluso acabaron convertidos en aplausos. Sí, parte del Bernabéu, aquella noche, aplaudió a Piqué. España ganó 3-0 en una gran noche de Isco, que lideró a España y marcó dos goles.

De Isco a Isco… El 22 protagonizó también la gran noche ante Argentina en el Metropolitano. Demostró de nuevo su liderazgo en la selección en pleno ostracismo en el Real Madrid y logró un 'hat trick' memorable. La noche había empezado con los mismos o parecidos pitos del Bernabéu para Piqué. Pero esta vez amainaron antes. Cuando en el minuto 70 Lopetegui sustituyó al central del Barça, el Wanda Metropolitano lo aplaudió sin reservas. Tal fue la ovación que Gerard correspondió aplaudiendo a la grada.

Bienvenida la cordura, aunque sea a estas alturas. ¿Pero qué ha cambiado? ¿Acaso no sabían quienes le silbaron al comienzo que estaba jugando con una rodilla al límite? ¿No han leído en los medios que ni con fiebre quiso dejar la selección con la Champions en puertas? ¿No le han escuchado decir una y mil veces que se siente extremadamente orgulloso de vestir el escudo de la selección española? ¿O contar que el momento más feliz de su vida fue ganar el Mundial con España? ¿Es que no han visto hasta hoy el compromiso que día a día, convocatoria tras convocatoria, demuestra con la selección? 

Vi a los hijos de Piqué corretear por el césped del Bernabéu la noche de Italia vestidos con la camiseta de España. Y he visto a Gerard, móvil en mano, enseñar a los niños, sonriendo, el estadio donde iba a dejarse la piel, una vez más, por su selección. Probablemente el central tenga que explicarles que hubo un tiempo en que alguna gente le pitó por dar su opinión sobre asuntos fuera del fútbol. Que unos cuantos utilizaron y tergiversaron esas opiniones sin importarles el daño que ello haría a la selección. Que hasta le quisieron echar de 'la Roja', sí. Esos que hablan del compromiso ajeno sin tener vergüenza propia.