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Torrent necesita aliados

Albert Sáez

La vía elegida por el presidente del Parlament es la única transitable para el independentismo en la situación actual

La vía elegida por Roger Torrent desde la presidencia del Parlament en el inicio de la presente legislatura es la única transitable para el independentismo en las actuales circunstancias. El resto simplemente lleva a la autodestrucción de lo que han acumulado en los últimos años: unidad de acción, movilización pacífica y exigencia democrática. Y persevera en los errores más garrafales de los últimos meses: desprecio a la legitimidad y capacidad del Estado, incapacidad de incrementar el perímetro de su apoyo social y retórica pseudorevolucionaria vacía de contenido. Torrent ha demostrado tener aguante ante las hordas tuiteras y determinación en administrar los tiempos en situaciones complejas. Ahora es su momento. Su llamada a la unidad de acción debe concretarse en tres ámbitos: respuesta institucional del Parlament ante el encarcelamiento de sus miembros que supere los límites de la mayoría independentista; fórmula para investir un gobierno efectivo que sea claramente autonómico y deje la construcción de la república en otro plano que no sea el institucional a través de las abstenciones que hagan falta; y, finalmente, una respuesta social que no asuste a Europa, sino que avergüence a quienes han dimitido de la política.

En este momento, Torrent está solo en este empeño. Cuenta con su partido en la medida que Pere Aragonés pueda tomar el control efectivo como ha establecido Junqueras, pero Esquerra siempre es un partido sensible a los órdagos de sus aliados coyunturales. Ese es el terreno que de manera oportunista alienta la CUP que quita y pone candidatos en Junts per Catalunya, cuya dirección parlamentaria se parece más a las juventudes de los anticapitalistas que a otra cosa. Llegados a este punto, Torrent necesitaría que, ante la ausencia temporal de Puigdemont, el PDECat tomara el control de Junts per Catalunya con Marta Pascal a la cabeza. No tanto para promover una solución u otra, que también, sino sobre todo para volver al terreno de la política del que nunca deberían haber salido ni los independentistas, por la vía de la unilateralidad, ni los no independentistas por la vía de la judicialización.

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