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TRIBUNA

La batalla por el gas mediterráneo

ANTON MERES (REUTERS)

La batalla por el gas mediterráneo

Anwar Zibaoui

El 'mare nostrum' puede convertirse en uno de los principales suministradores mundiales

La carrera por las fuentes de energía ha desempeñado un papel clave en la formación de la historia de Oriente Medio desde finales del siglo XX: este fue el caso en el Golfo, Irak y Libia. Ahora, el descubrimiento de gas natural en el Mediterráneo Oriental abre nuevas expectativas, nuevos retos e inicia la carrera para explotar la riqueza descubierta. Además tiene implicaciones económicas, probablemente podría  convertir el Mediterráneo oriental en una de las principales áreas globales de suministro de gas, con recursos estimados  en 122 trillones de pies cúbicos de gas, en las aguas territoriales de Chipre, Egipto, Israel, Líbano, Palestina y Siria.

Hay cierto optimismo, e interés europeo en el desarrollo del gas natural mediterráneo como contrapeso al gas ruso. Es preciso un entorno estable para atraer inversores y producir, y los jugadores pueden ser inducidos a resolver sus disputas pacíficamente. Lamentablemente, una combinación de fronteras inestables, maquinaciones diplomáticas y riesgos económicos podría envolver al Mediterráneo oriental en conflictos  graves.

Situación volátil

Los descubrimientos de yacimientos de gas están revolviendo la olla de agitación regional y provoca diversas reacciones. Hay tensión entre Líbano e Israel, y entre Turquía y Chipre por los límites marítimos, y la guerra en Siria y el apetito de  otros jugadores externos como EEUU , Rusia, y China  provocan una situación volátil y altamente complicada.

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EEUU y Rusia, los mayores productores mundiales de gas natural, están preparados para desempeñar un papel en la intermediación y el beneficio de las próximas crisis. Las potencias europeas, a pesar de ser el principal beneficiario de estas riquezas, podrían quedar relegadas 

Rusia es actualmente la potencia dominante en esta zona del Mediterráneo entre Turquía, Chipre, Egipto y Siria. Moscú ya se ha asegurado un papel preeminente en los sectores del petróleo y gas sirio en los próximos años, incluidas las reservas de gas en alta mar. Esta red de relaciones y la presencia militar podrían convertir a Rusia en el primer árbitro en las crisis en la región, lo que le permitiría vigilar de cerca el desarrollo de las riquezas del gas del Mediterráneo oriental, que los europeos necesitan para disminuir su dependencia de Rusia.

La seguridad energética es una preocupación fundamental. La UE debería disponer de alternativas para diversificar sus fuentes de suministro, así como reducir sus riesgos políticos y económicos, y limitar su dependencia del gas ruso que representa el 38% de sus importaciones. La crisis en Ucrania y la posibilidad de una interrupción en el suministro de gas a Europa muestran la necesidad de tener soluciones. La explotación de gas Mediterráneo no es solo una  gran oportunidad de desarrollo para los nuevos países productores, sino también para la UE, que el año 2030 necesitará unos 113 mil millones de metros cúbicos anuales.

Gran potencial

El potencial de la región es considerable, además del petróleo y el gas. Cuenta con sistemas de energía hidroeléctrica, eólica y de radiación solar de los más avanzados del mundo. La región podría  ser uno de los grandes actores energéticos del mundo. Hasta el 2035, se espera que la demanda de gas natural crecerá en un 1,9% anual .

Los problemas internos y geopolíticos son los principales factores de riesgo. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos y  encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas para optimizar sus operaciones, Deberían tener en cuenta que explotar esas grandes reservas de gas y atraer la inmensa inversión  no será posible sin  promover un entorno pacífico y estable. Pero  estas enormes riquezas no han  calmado la región; al contrario, el conflicto parece inevitable.

Pulso EEUU-Rusia

Una visión compartida y a largo plazo es esencial para movilizar los recursos necesarios para desarrollar la cooperación energética  mediterránea y construir  un mercado de gas natural regional. Muchas iniciativas en el ámbito de la cooperación euro-mediterránea no han generado resultados significativos. Los principales actores deberían multiplicar sus esfuerzos, y que todos de una manera u otra pierden en esta batalla a pesar que son conscientes de la dependencia energética mutua entre Europa y  el Mediterráneo y de como EEUU y Rusia  usan este espacio como campo de batalla en su creciente competencia en el mundo.