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Pequeño observatorio

Bizcocho de chocolate

Un pecado de amor: el chocolate

Josep Maria Espinàs

Tengo una 'chocolatofilia' que se manifiesta cuando quiere y bastante a menudo

Yo soy un devoto del chocolate. Quizá es un poco exagerado hablar de devoción, porque no le dedico oraciones ni tengo a la cabecera de la cama una estampa de San Chocolate. Sería más justo decir que lo tengo presente cada día y me encomiendo -devotamente- a su generosidad. Porque no se trata de comer, solo, una porción. No. Yo tengo una 'chocolatofilia' que se me manifiesta cuando quiere, y francamente quiere bastante a menudo.

El amor al chocolate se me ha ido intensificando, exigiendo cada vez más, como síntoma de una droga. Pero leyendo EL PERIÓDICO me encuentro con un titular muy visible que dice esto: "El consumo de cacao protege frente a las enfermedades cardiovasculares". Lo afirma Ramon Estruch, del Observatorio del Cacao en Catalunya. Que el cacao tenga un observatorio me sorprende y al mismo tiempo me tranquiliza. Ya sé que el cacao y el chocolate no son la misma cosa. Pero alguna relación deben tener. Leo que el cacao disuelto en agua tiene un efecto antiinflamatorio mucho más potente que el cacao con leche. Especialmente es protector de la diabetes y es regulador del colesterol y de la presión.

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Busco un consejo del experto, explicándole que soy 'chocolatófilo'. Leo que lo ideal sería 50 gramos de chocolate al día. Agradezco la información, pero estos consejos sobre regímenes de salud se los pasaré a mis nietos, aunque dudo que me hagan caso a mí, y me parecerá lógico, ¿como se puede hacer caso de un abuelo de 90 años? Yo continuaré con el chocolate, y que sea lo que Dios quiera.

Cuando yo era pequeño, en algún lugar escuché esta canción que decía: "Chocolate, chocolate, eres el rey del paladar". Pienso que no hay que ser despectivo con un rey. Si el chocolate me ha tratado amistosamente a lo largo de la vida, ahora le tengo que tener siempre la puerta abierta.
 

Temas: Adicciones

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