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Una exposición en Born recuerda la figura de la escritora y periodista

Hasta el 30 de abril tienen la oportunidad de ver la exposición ‘Montserrat Roig, 1977. Memoria i utopia' en el Born Centre de Cultura i Memòria (los gestores culturales han tenido mejores días a la hora de rebautizar). Roig fue una escritora y periodista (amén de feminista, antifascista, catalanista y algún otro adjetivo que debo olvidarme) y la inspirada autora del adagio que dice que en la literatura catalana, haga lo años que haga que uno o una se dedique a ello, siempre se está volviendo a empezar.

Quizá no sea mala idea, por tanto, regresar a Montserrat Roig, porque ha pasado más de un cuarto de siglo de su muerte, cuesta encontrar sus libros en las librerías, están desapareciendo los últimos testigos directos de los campos de exterminio nazis (para nosotros, la memoria de los deportados no morirá nunca gracias a su ‘Els catalans al camps nazis’, premio de la crítica Serra d’Or, promovido por Josep Benet pero asumido por ella con pasión profesional y personal hasta el punto convertirlo en un pedazo de su vida. Y porque la magnífica serie de los retratos fotográficos que le hizo su amiga Pilar Aymerich muestra una verdadera ‘donassa’ (‘donota’ como femenino de ‘homenot’ es uno de aquellos sustantivos, ay, con el género marcado) e ilustra bellamente dos décadas, los setenta y los ochenta, centrales para la cultura catalana moderna.

Roig fue, con Baltasar Porcel, la gran entrevistadora de aquellos años: en la exposición, siéntense sin prisa a ver fragmentos de sus entrevistas en el blanco y negro de aquellos años en los que muchos pensaban que todo estaba por hacer y todo era posible. Se estrenó en 1977 en el circuito catalán de TVE, en un medio nuevo en el que el catalán también empezaba a abrirse paso, con el programa Personatges. En literatura debutó con los cuentos de ‘Molta roba i poc sabó… i tan neta que la volen’, premio Víctor Català (recibió la noticia en el encierro de Montserrat en protesta por los consejos de guerra de Burgos), y la novela ‘Ramona, adéu’, y ya no paró hasta los libros de artículos periodísticos de sus últimos días. Inquieta, directa, entusiasta, generosa. En vida y ahora también en esta memoria expuesta, en busca de la utopía. 

Temas: Libros

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