La huelga del 8-M

Inés Arrimadas y el comunismo

Es una acérrima capitalista que opina que la igualdad salarial atenta contra las leyes del libre mercado

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Inés Arrimadas y el comunismo

MARIA TITOS

Inés Arrimadas dice que no apoya la huelga del próximo 8 de marzo porque no es comunista. ¿Pero tú sabes lo que es el comunismo, alma de cántaro? (¿Me van a meter en la cárcel por llamar alma de cántaro a Inés Arrimadas? Todo es posible en la imparable deriva autoritaria del Gobierno de nuestro país; los que vivimos las postrimerías del franquismo observamos con perplejidad y pánico cómo vuelven a encerrar en prisión a los políticos, a los cantantes, o a los que osan bromear con el difunto Carrero Blanco o con la Iglesia católica; llevaba razón Nietzsche en lo del eterno retorno, cualquier día restablecen la censura, los tribunales de Orden Público, la ley de vagos y maleantes, y, ¿por qué no?, el garrote vil, ¡ya estás tardando, Mariano, presidentísimo!)

Pero me he desviado de mi propósito: alguien debería explicarle a Inés Arrimadas que el comunismo tiene que ver con la lucha de clases; al oponerse a una huelga en defensa de la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, en nombre de su rechazo al comunismo y de sus convicciones capitalistas (a su juicio las reivindicaciones feministas "van contra el capitalismo"; el capitalismo como fe y religión, hasta el Papa se escandalizaría), Inés Arrimadas viene a admitir, implícitamente, que hombres y mujeres pertenecen a distintas clases sociales, un nuevo enfoque del asunto que merecería ser estudiado. Aunque me temo que no van por ahí los tiros; Inés Arrimadas no es una audaz teórica del antifeminismo, es, sin más, una ignorante, condición que comparte con la mayoría de nuestros mediocres políticos en ejercicio.

Diferencias salariales

El gobierno de Angela Merkel -a quien sin duda Arrimadas tiene por una roja furiosa, aunque en su país lidere a los conservadores-  ha aprobado una ley que obliga a las empresas a informar a las mujeres sobre los sueldos percibidos por los hombres que desempeñan el mismo trabajo. E Islandia, un país capitalista y próspero, ha prohibido la diferencia salarial por razón de género.

Pero a Inés Arrimadas eso le parece de comunistas, y ella es una acérrima capitalista que opina que la igualdad salarial entre hombres y mujeres atenta contra las sacrosantas leyes del libre mercado; con esos principios, ¿cómo acepta que su generoso sueldo como diputada del Parlament de Catalunya sea el mismo que el de sus compañeros varones? Si fuera coherente con sus valores, ¿no debería cobrar un 20% menos? ¿O acaso opina que ella sí tiene derecho a cobrar idéntico salario, pero el resto de las mujeres no? Eso, Inés, como diría Marx, es una contradicción.  

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De la misma forma que se afirma que la política de Rajoy ha sido una fábrica de independentistas, puede sostenerse que el 'procés' y la DUI funcionan como una cadena de producción en masa de nacionalistas españoles en toda España, pero especialmente en Catalunya, donde no los había, o eran muy pocos; si los herederos de Convergència y los diputados de Esquerra no se aplican a formar gobierno y optan por volver a dirimir a cara o cruz la hegemonía del independentismo catalán en otras elecciones, es posible que la próxima presidenta de la Generalitat de Catalunya sea Inés Arrimadas. ¡Temblad, mujeres!