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MIRADOR

Daniel Day-Lewis, en un fotograma de El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson

Quinielas

Josep Maria Pou

Me atrevo con varias quinielas, (del latín, quini: "cinco a la vez"), con la esperanza de coincidir, no ya con el resultado final, sino con algunos más de esos cinco apostadores imprescindibles. Vendrá eso a decir que mis gustos no son tan raros y que cualquier opinión tiene, cuanto más compartida, más oportunidades de acierto.

Quiniela de los Oscar. Permítanme una doble apuesta. Una doble lista. La que me gustaría que ganara y la que creo que va a ganar. Mejor película: mi apuesta es El hilo invisible, pero va a ganar Tres anuncios en las afueras. Mejor director: mi apuesta es Paul Thomas Anderson, pero va a ganar Guillermo del Toro. Mejor actriz: apuesto por Frances McDormand sabiendo que va a ganar Frances McDormand. Mejor actor: apuesto a tumba abierta por Daniel Day-Levis, temiendo que pueda ganarle Gary (Churchill) Oldman. Y en cuanto a actriz y actor secundarios, apuesto ilusionado por Allison Janey y Willem Dafoe, pero temo verlos desbancados por Laurie Metcalf y Sam Rockwell. La solución, en la madrugada del domingo al lunes.

Mejor película: mi apuesta es 'El hilo invisible', pero va a ganar 'Tres anuncios en las afueras'. Mejor director: mi apuesta es Paul Thomas Anderson, pero va a ganar Guillermo del Toro

Quiniela del Arnau. De sopetón, como caída del cielo, llega la noticia de que el Teatre Arnau puede volver a respirar, dando así por terminada una etapa más llena de olvido que la propia muerte. Dieciocho años bajo llave pueden quedar atrás si se materializa el proyecto que acaba de presentar el Ayuntamiento. Estupendo proyecto, de entrada. Ya solo falta -dicen- "los dineros", que Ada Colau, Gala Pin y José Subirats deben ser capaces de encontrar debajo de las piedras. Se lo merece la Barcelona cultural, el Paral·lel histórico y, más que nadie, los aficionados y amigos del barrio que han defendido vehementemente, en asambleas vecinales, en blogs y en las mismas redes, esa bendita recuperación. Yo, optimista, apuesto por un nuevo Arnau a dos años vista. ¿Alguien da menos?

Quiniela del domingo. De infarto. Escribo un uno como una catedral y le pongo una vela a San Messi.

Quiniela de Bruselas. Me supera. Me limito a seguir, incrédulo, las variables. Tantas como días, minutos y segundos.

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