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LA HOGUERA

El humorista David Broncano, en Late motiv.

ALEJANDRO IGLESIA

Gora Broncano Askatuta

Juan Soto Ivars

David Broncano posee un talento más raro en el humor español. Sabe reírse de cualquier cosa sin necesidad de recurrir a la burla o a la humillación

La epidemia de corrección política y ofendiditis hace estragos en el humor, pero hay resistencia. Es un millennial barbudo y titubeante que se llama David Broncano. Su programa de la SER, La Vida Moderna, se ha convertido en un oasis para los iconoclastas que reciben a doña Cuaresma buscándole las cosquillas. Ha querido Movistar+ aprovechar el tirón y le ha dado un hueco gordo en su parrilla. El resultado se llama precisamente La Resistencia. Es un programa inenarrable que revienta el corsé de los espectáculos nocturnos tradicionales. Desordenado, arrítmico e imprevisible, contagia con la voracidad del ébola la visión que tiene Broncano sobre lo que podría llegar a ser la tele. Es una visión la hostia de interesante.

Por decirlo rápido, Broncano es un genio. No se le nota solo en los chistes. Sabe rodearse de otros colaboradores geniales como Ignatius Farray, Quequé o Ter, la youtuber con estudios, y no necesita eclipsarlos. Pero posee un talento más raro en el humor español. Sabe reírse de cualquier cosa sin necesidad de recurrir a la burla o a la humillación. En este sentido, su humor es la antítesis de Twitter. O un Twitter muy depurado, que los hay muy buenos allí.

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Ha sacado chascarrillo de temas tan serios y graves como la violación, el veganismo o Murcia, pero lo mejor no es la elección de los temas, sino de los personajes. Ha llevado a los micrófonos de la SER a tipos tan dispares como el director de la Fundación Francisco Franco, Álvaro de Marichalar o Arévalo, con quien terminó comiendo paella en Valencia y ninguno ha salido muy malparado del trance a no ser que se empeñase.

El colofón llegó esta semana con su invitado a La Resistencia. Fue Alejandro Cao de Benós, nacido en Reus en una familia aristocrática y ahora representante de Corea del Norte en el mundo. Cao de Benós es Juche convencido y yo, que lo sigo un poco obsesivamente, no era capaz de imaginármelo de cachondeo. Broncano lo consiguió. Lo tétrico y lo irónico hicieron bola. Se bromeó con bombas nucleares y con dar garrotillo a disidentes. Vale la pena que lo busquéis en YouTube. Gora Moderndonia Askatuta. 

Temas: Humor