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AL CONTRATAQUE

Los conflictos evitables

Antonio Franco

Es decepcionante que cada día se busquen desencuentros evitables respecto al 1-O, incluso amparándose en la legalidad

No todo lo legal es sensato y adecuado. Quienes toman decisiones desde el poder deben tenerlo presente para no equivocarse. Un alcalde tiene potestad para proponer nombres para las calles y las plazas de su localidad. El ayuntamiento de Girona ha decidido cambiar el nombre de la plaza de la Constitució por plaza del 1 de Octubre del 2017. PDECat, Esquerra Republicana y CUP, que suman mayoría absoluta en concejales, tienen derecho a hacerlo. Y posiblemente la mayoría de los gerundenses están de acuerdo con ese "homenaje a los ciudadanos que participaron en el referéndum de esa fecha", según la justificación de la alcaldesa Marta Madrenas.

Debe haber gente satisfecha que considera ingenioso lo que se ha hecho. El espacio no hubiera podido bautizarse como plaza de La brutalidad Policial contra Gente Pacífica, o plaza de La Gran putada y el Inmenso Error que Cometió Rajoy, que son, efectivamente, cosas que sucedieron aquella fecha en Catalunya porque entonces el conflicto judicial sería inevitable, pero esta denominación más genérica me parece legal. Y si la administración de justicia se equivocará e intentase forzar una anulación no podría impedir que parte de la población denomine la plaza a partir de ahora a todos los efectos, salvo el postal, por el nuevo nombre.

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Pero es un error agravar nuestras divisiones internas con una guerra del callejero, que es lo que inicia Madrenas al elegir precisamente la plaza de la Constitución para su iniciativa. En un país con tanto ping-pong es poco probable que no surja pronto algún ayuntamiento de los que administra o administrará Ciudadanos que desee cambiar su calle Pompeu Fabra por, y es un  ejemplo, calle de la Unidad Española, también dentro de la plena legalidad. Es aquello de la legalidad y lo inadecuado.

Los poderes deben tomar las decisiones pensando en si son convenientes además de legales. Parte de la población de Girona debe estar poco entusiasmada ante la maniobra. E incluyo entre ella a gente enfadada con la policía y con Rajoy por lo del 1 de octubre. No hay que atizar los conflictos. Es lo que pensamos que hace el juez Llarena muchos catalanes que no estamos de acuerdo en absoluto con la prisión preventiva incondicional sin fianza que aplica a políticos que serán juzgados por lo que han hecho --no por sus ideas-- pero que no tienen más peligrosidad potencial inmediata que, sigamos con los ejemplos, Urdangarin, ya sentenciado. Por mucho que se hayan evadido al extranjero de algunos de sus compañeros de procesos, cada cual es responsable únicamente de sí mismo. No entenderlo y aplicarlo así degrada aún más la floja democracia que tenemos. Es decepcionante que cada día se busquen nuevos desencuentros evitables, incluso amparándose en la legalidad, señora Madrenas y señor Llarena.

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