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EL MERCADO INVERNAL

Los fichajes de invierno, llegar y besar el santo

Jordi Puntí

Hablamos de magnates y jeques, pero detrás están los auténticos viciosos del fútbol: los entrenadores

Cada vez que el Madrid se deja algún punto, aparece Zidane en rueda de prensa durante la semana para decir que su equipo tiene capacidad para remontar, que no da la Liga por perdida, etcétera. A la espera de la eliminatoria de Champions contra el Paris SG, que es la que dictará su futuro, Zidane se presta una y otra vez al pensamiento mágico que tan bien le fue la temporada pasada. Recordemos: el Madrid se pasó medio campeonato ganando partidos por la mínima, con goles en el último minuto, a trancas y barrancas, pero luego la confianza y una buena racha final le llevó a ganar Liga y Champions. La diferencia es que hace un año Florentino Pérez no decía ni pío, y en cambio desde hace días aparece en la prensa deportiva su lista de la compra. Para empezar, el goleador Harry Kane y Mauricio Pochettino de entrenador, y con Neymar como broche de oro.

Ya sabemos por otros veranos –por ejemplo con Gareth Bale– que estas desideratas de Florentino tienen un aire de tío Gilito, o de jeque árabe si me piden realismo, y al final siempre se sale con la suya. Si este enero no ha abierto el talonario, aparte de renovar a varios jugadores clave, alguna razón tendrá, pero estaría bien que por una vez desde el Tottenham no se plegaran a sus deseos, y en verano Florentino tuviera que buscar en otros clubs. 

Los males del fútbol

En realidad, esta prepotencia económica de los blancos (que el Barça también ha puesto en práctica, no nos engañemos, con el fichaje de Coutinho) es uno de los males del fútbol actual, y por lo que parece va a peor. Cuando el PSG pagó los 222 millones por NeymarGuardiola dijo que ese nivel era insostenible, aunque lo relativizó recordando que los fichajes se miden por su efectividad, y puso como ejemplo el de Alves por el Barça. Esos 37,5 millones del 2008 por un defensa parecían un despilfarro, pero al cabo de tantos títulos se dieron por bien invertidos.

Hablamos de magnates y jeques, pero detrás están los auténticos viciosos del fútbol: los entrenadores. En la Premier, sobre todo, los equipos no paran de cambiar cromos, y un jugador que un día era un gran valor en alza –Mkhitaryan, por ejemplo, cuando se fue del Borussia Dortmund al Manchester United–, un año más tarde es moneda de cambio. Para muestra, este final de enero, cuando se concretaron decenas de traspasos a última hora. Además resulta bochornoso que luego esos entrenadores, que se pasan el día hablando de tácticas, estilos y la importancia de entrenar, les hagan salir de titulares a la primera oportunidad. Ni que fuera baloncesto. Lo vimos con Laporte en el Manchester City, Deulofeu en el Watford, Alexis Sánchez en el Manchester United o Aubameyang en el Arsenal.

Entrada pausada

Por suerte, Valverde es más comedido y ha sabido darle a Coutinho una entrada pausada, sin alterar un equipo que ya funcionaba, y el gol del jueves en Valencia, saliendo en el segundo tiempo, le afianza. Más cauto parece todavía con Yerry Mina, y este domingo contra el Getafe, en casa, parece una buena ocasión para ver al joven colombiano y comprobar si por fin le encontramos un sitio en el álbum de cromos de la temporada.
 

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