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Trump saluda a su llegada al Foro Económico Mundial de Davos, este jueves, 25 de enero.

AFP / FABRICE COFFRINI

El hombre de Davos

Rafael Vilasanjuan

¡Apareció! Cuando Emmanuel Macron ya ha desfilado por el Foro Económico Mundial hablando de la recuperación económica, cuando el canadiense Justin Trudeau ha hablado de transformar un mundo en donde la desigualdad es cada vez mayor, cuando Bill Gates y Carlos Slim han anunciado un nuevo fondo millonario para combatir la malaria o Elton John habla de pobreza y Theresa May de solidaridad entre las compañías tecnológicas y los estados para frenar el terrorismo en las redes. Cuando todos ellos ya han desfilado por Davos, aparece el protagonista destacado. No era ninguno de ellos; este año, el hombre esperado era Donald Trump.

¿Qué ha venido a hacer el presidente de EEUU a una cumbre dedicada a analizar cómo conseguir una economía global más justa? Sabiendo que la agenda de Trump responde a sus caprichos, se hace difícil imaginar que el presidente no haya encontrado un lugar mejor donde airear el fracaso de su primer año convulso. Con el fiscal especial para la trama rusa pisándole los talones y el presupuesto aprobado in extremis tras enormes concesiones de orgullo ¿Qué quiere vender en Davos?

Confrontar ideas siempre es bueno, pero se hace difícil entender que el gran valedor del "América primero" quiera clausurar una cumbre global donde históricamente se han abierto caminos para futuros acuerdos que él ya ha rechazado: desde la distención nuclear de Irán a la necesidad de unir actores en torno a una agenda común sobre el clima.

El profeta del proteccionismo 

No, Davos no debería ser el lugar donde mas cómodo se encuentre el profeta del proteccionismo americano como antídoto a las amenazas globales. A Trump tal vez le esperen para intentar convencerle de que hay que levantar barreras donde él solo construye muros. Seguro que ni siquiera se encontrará incómodo en un foro que este año pretende dirigir la economía global a estrategias que reduzcan la brecha de desigualdad en un mundo donde, como publicaba el informe de la organización Oxfam, el 1% acumula tanta riqueza como todo el resto. No, muy difícil pensar que quiere contribuir quien ha propuesto una reforma fiscal para rebajar impuestos a los millonarios como él.

Pero lo que todavía puede demostrar en Davos es que aunque se avergüencen de él hasta el punto de evitar invitarle a una boda real en Gran Bretaña, aquí sigue siendo el representante del país mas poderoso del mundo y la imagen de todos los líderes haciendo cola para entrevistarse con él, le llena de orgullo. Incluso tenderá la mano a alguno de los presidentes africanos o latinoamericanos que vienen de los que ha llamado "países de mierda". Nadie que se precie de poderoso puede eludir Davos, pero para estar de verdad en la pomada, este año hay que tener un privado con Trump. Y esa es la principal razón de su visita. Trump ya había estado antes, pero no vino en helicóptero rodeado de las fuerzas de seguridad y todo el despliegue de sus servicios secretos. Estaba como uno más y en cambio este año, él es el hombre de Davos ¿Cómo se lo iba a perder?

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