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La lacra del machismo

El año de la memoria

Marta Roqueta

Cada vez más perdemos datos para entender la dimensión múltiple y estructural de la violencia machista

Gracias a movimientos como la Marcha de las mujeres o el #MeToo, se ha considerado el 2017 como un año clave en la lucha por los derechos de las mujeres. Pero, tal como recoge el blog 'The XX Factor', solo en Estados Unidos, y en cuanto a participación política se refiere, ya ha habido al menos ocho años considerados 'de las mujeres' en el último medio siglo. Su impacto no fue tan crucial como su título predecía.

Terminamos el año con el juicio a 'La manada' y la resolución del asesinato de Diana Quer, que han avivado el debate público sobre la violencia sexual en la sociedad española. Han evidenciado los persistentes sesgos machistas en instituciones clave en su prevención y castigo, como el sistema judicial o los medios de comunicación. No figurarán en las estadísticas anuales sobre violencia machista en España, como tampoco lo harán los matrimonios forzados o la mutilación genital femenina. Cada año, pues, perdemos datos para entender la dimensión múltiple y estructural de esta violencia.

Excepción a la norma

También vamos perdiendo la obra de expertas y artistas. De nada valen exposiciones y artículos monográficos si luego no las integramos en los libros de texto o en las exposiciones generales, o si no premiamos a las que están activas. Seguimos presentándolas como una excepción a la norma, sin modificarla aun sabiéndola incompleta. Solemos presentar a las que habitaron otras épocas como «avanzadas a su tiempo». 

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Al establecer una distinción entre ellas y las demás, podemos pasar por alto las estrategias de todas ellas para hacer frente a las opresiones que sufrían. Como si superarlas fuera solo cuestión de genialidad y no una oportunidad determinada por la raza, la clase o la diversidad funcional. Este relato, además, puede contribuir al menosprecio del conocimiento que generaron las mujeres en sus actividades diarias.

Así pues, el reto ahora es que el 2018 no sea otro Año de las mujeres, sino aquel que afiance los cimientos para que todas las mujeres –sus cuerpos, sus saberes y sus necesidades–, sean tenidas en cuenta todos los años. 
 

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