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Editorial

Barcelona encauza su nuevo puerto

La ciudad gana espacios de uso ciudadano en el litoral y el puerto está en condiciones de continuar con su afianzamiento en el mercado de los cruceros

Un barco de MSC Cruceros, en el Adossat.

Un barco de MSC Cruceros, en el Adossat. / FERRAN NADEU


El Ayuntamiento de Barcelona y el Port de Barcelona han logrado un importante acuerdo para ordenar los espacios portuarios (que suponen el 20% de la extensión de la ciudad) en una ambiciosa reforma que cambiará el semblante del puerto. Así, se concentrarán las terminales de cruceros y parte de la actividad de ferris en el muelle Adossat y se reurbanizará el Moll de la Fusta y el paseo de Colom, así como la futura Nova Bocana. La ciudad gana espacios de uso ciudadano en el litoral y el puerto está en condiciones de continuar con su afianzamiento en el mercado de los cruceros.

No abundan en el bagaje del equipo de Ada Colau muchos acuerdos de este tipo, así que cabe felicitarse de que el consistorio esta vez haya demostrado la cintura política necesaria para lograr un pacto que sea al mismo tiempo beneficioso para los ciudadanos y para una actividad económica tan importante como del puerto de la ciudad. Hasta el momento, el ayuntamiento y el puerto habían mantenido una relación repleta de recelos, marcada por el impacto ciudadano y medioambiental que supone la actividad crucerista.

Con este acuerdo se pretende controlar este impacto (hay que seguir trabajando en la sostenibilidad del puerto y en la desestacionalización de la oferta crucerista) sin limitar los innegables beneficios económicos que supone para la ciudad. Y, además, se ponen las bases para que el terreno liberado en una zona tan céntrica sea de provecho para los barceloneses.
 

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