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Análisis

Cerrar por fin la cicatriz

Laura Campos

El soterramiento será el elemento cohesionador y vertebrador en Montcada que nos permitirá redefinir y repensar nuestro municipio

El 18 de mayo del 2017 fue el día en que escribimos la primera página de nuestro nuevo futuro. El Estado se comprometía públicamente a ejecutar el soterramiento de la R-2 a su paso por el municipio y anunciaba el inicio de obras para el primer trimestre del 2020. Se daba así respuesta a una reivindicación histórica de nuestra ciudad, a tantos años de lucha en las calles y en los despachos para conseguir un proyecto fundamental para nuestro futuro. Por fin se hacía justicia histórica con Montcada i Reixac, con su ciudadanía y con sus víctimas.

Hace más de 30 años que Montcada i Reixac reivindica un trato justo. No hay otra población de Catalunya con una singularidad como la nuestra: territorio castigado, trinchado por infraestructuras, cosido de arriba a abajo, con cicatrices visibles que fracturan nuestro territorio y alejan nuestros barrios: cuatro líneas de tren, cinco estaciones, autopistas, carreteras, dos ríos y montañas que hacen también de barreras naturales. La ubicación estratégica de nuestra ciudad, de entrada norte a Barcelona, ha provocado que llevemos años pagando una servidumbre a la gran capital y a la región metropolitana.

Para Montcada i Reixac, el soterramiento es fundamental, en primer lugar, para detener el goteo macabro de víctimas. Los pasos a nivel se han cobrado 170 vidas y ya es suficiente. Pero además de una mejora en seguridad, el soterramiento será el elemento cohesionador y vertebrador que nos permitirá redefinir y repensar nuestro municipio que cambiará su morfología e implicará profundos cambios sociales y urbanísticos que van indisolublemente ligados.

Aumentará la movilidad entre los núcleos urbanos cohesionando el territorio, cosiendo la trama urbana y cerrando la cicatriz que tenemos a cielo abierto. Comenzaremos  a recuperar el sentimiento de pertenencia a un solo pueblo porque la fragmentación territorial ha llegado incluso a difuminar nuestra propia identidad.

Pero aquel 18 de mayo también fue un día de agradecimientos y reconocimientos. En todo este proceso, la Plataforma Tracte Just-Soterrament Total ha sido clave, el motor de la reivindicación en la calle y en las instituciones, arrancando a administraciones y partidos políticos su compromiso con el municipio. 

El motor vecinal

También fue un día de agradecimientos a toda la ciudadanía, comprometida y luchadora, por haber entendido que la única guerra que se pierde es la que no se lucha, por su dignidad y por no tirar la toalla. Los grandes éxitos históricos nunca han sido patrimonio de una sola persona y en el caso del soterramiento, el amplio consenso conseguido es lo que nos ha legitimado. La lucha, la constancia, la perseverancia y el ir todos de la mano han dado sus frutos.

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No caemos en el error de confundir triunfalismo con optimismo. En Montcada i Reixac somos optimistas, sí, pero después de 30 años de lucha e incontables incumplimientos por parte del Ministerio de Fomento y de Adif vigilaremos muy de cerca para que se cumplan los compromisos y los plazos acordados. Se lo debemos a nuestra ciudadanía y a todas nuestras víctimas.

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