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LA CLAVE

Marta Rovira y Carles Puigdemont, en una imagen de enero en Bruselas.

Ustedes que pueden, gobiernen

Enric Hernàndez

El monoteísmo independentista en Catalunya y el fin del bipartidismo en España tienen el mismo efecto: postergar la atención a las urgencias sociales

En España, los jubilados pierden poder adquisitivo cada año. En Catalunya, también. A los mayores de 50 años les desvela el temor a quedarse sin pensión; los trabajadores más jóvenes (y precarizados) ya ni sueñan con ella. En Catalunya y en toda España. Están en el paro un tercio de los jóvenes, catalanes y del conjunto del Estado.

El desgobierno (desconcierto, falta de gobierno…) es muy palpable en la política catalana, antes y después del 155, pero la española no le anda a la zaga. Mientras en el Parlament el monoteísmo de la independencia ha sepultado el resto de inquietudes ciudadanas, en las Cortes, tras el fin del bipartidismo, solo se conjuga el verbo procrastinar: no acometas hoy las reformas que puedas dejar para mañana. Nadie se arriesga a tomar medidas que acarreen un coste electoral.

Apenas nada sabemos sobre las prioridades del futuro Govern independentista. Solo que su constitución depende de si Carles Puigdemont logra o no imponer una investidura virtual, a riesgo de que también lo sea su presidencia. Ni Junts per Catalunya ni ERC han expuesto cómo se proponen combatir la desigualdad y la pobreza, cómo afrontarán el encarecimiento de la vivienda o qué harán para atajar y revertir la fuga de empresas. Y, por supuesto, tampoco han aclarado si la Generalitat y el Parlament persistirán en la vía unilateral o si al fin reconocerán, como han hecho varios líderes soberanistas, que esta no tiene salida.

¿‘MULTIELECCIONES’ EN EL 2019?

El panorama no es más halagüeño en el Congreso. El ‘sorpasso’ (demoscópico) de Ciudadanos a PP y PSOE, junto al desplome de Podemos los titubeos del PNV, nada bueno auguran acerca de la aprobación de los presupuestos de este año. El horizonte de unas ‘multielecciones’ en mayo del 2019 –generales anticipadas junto a las europeas, autonómicas y municipales—presagia un pertinaz bloqueo legislativo.

Cuando el afán de poder se antepone a las urgencias sociales, la política, entendida como la gestión de la cosa pública, pierde todo su sentido. 17 años después, siguen resonando aquellas palabras de Gemma Nierga: “Ustedes que pueden, dialoguen, por favor.” Y, sobre todo, gobiernen.

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