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El actor Aziz Ansari, en la serie de Netflix Master of none. 

Simpáticos perdedores

Mikel Lejarza

En todas las series que definimos como dramas hay problemas que resolver y protagonistas que se encargan de hacerlo. Y lo logran . Son los héroes de las historias de ficción que tanto nos gustan , porque como sabemos, en la realidad eso no ocurre habitualmente.

En la comedia sin embargo, los conflictos, las derrotas, los fracasos son la base esencial para generar el humor. Esa es su dificultad y su mérito: que la comedia provoca la risa partiendo del dolor de unos personajes que, como dijera Churchill de los valientes, van de fracaso en fracaso sin desesperarse.

Quizás el más brillante ejemplo de ello en los últimos años sea la genial Master of NoneCreada y protagonizada por Aziz Ansari, narra las peripecias de un actor indio conocido por un anuncio , que busca triunfar en el mundo del espectáculo, mientras que los únicos papeles que le ofrecen son de esterotipos ligados a su raza. Seguro que tras los inteligentes chistes de la serie hay situaciones similares, mucho más dolorosas, de miles de actores vocacionales que no pueden desarrollar su talento; pero la sitcom, gracias al humor, es capaz de convertir a los derrotados maestros de nadie en entrañables catedráticos de vida.

La comedia provoca la risa partiendo del dolor de unos personajes que van de fracaso en fracaso sin desesperarse

Smilf, creada e interpretada por Frankie Shaw, repite asunto: una actriz en busca de trabajo, de cualquier tipo de trabajo. Pero esta vez el impedimento no es la raza, sino la maternidad, porque tiene que compaginar sus tareas con la atención y cuidado de su hijo de menos de un año. Una premisa realista, dolorosa, pero a la que la mirada optimista y llena de entusiasmo de la protagonista trasmite pasión por la vida sin restar ni un ápice de versomilitud al drama que muestra. Una genialidad de serie que camina como por un alambre entre el más crudo realismo y la sonrisa. Hay más verdad en estas dos sitcoms que en todos los dramas pretendidamente serios que intentan explicarnos cómo somos. Y además hay alegría, sin duda el mejor fármaco para llevar una vida saludable .

Stuart, el apocado, solitario, tristón dueño de la tienda de cómics de 'The Big Bang Theory', personifica la figura del perdedor entrañable 

Pero si hay alguien que personifica la figura del perdedor entrañable, éste es el actor Kevin Sussman. Algunos le recordarán como Walter en Betty la Fea, pero hoy todo el mundo le conoce como Stuart Bloom, el apocado, solitario, tristón dueño de la tienda de cómics de The Big Bang Theory. Alguien sin casa, ni familia, ni futuro; pero que es amable e inocente como un niño, mientras acumula historias de superhéroes en vez de rencores. Aunque en las últimas temporadas ha ganado protagonismo, Stuart tiene el curioso mérito de ser el secundario en una serie con siete protagonistas, lo que ha dado pie a rumores sobre un spin off basado en su personaje.

Sussman es guionista, hace cuatro años vendió un guion sobre un hombre casado con una mujer perteneciente a la mafia y en el 2012 escribió con John Ross Bowie (el actor que interpreta a Barry Kripke en The Big Bang Theory) una comedia con carácter autobiográfico.

En un episodio, Stuart se describe así mismo como «un tío al que posiblemente le deje plantado un gato callejero». No es verdad, una tarde con él y sus amigos anima tanto como la mayor de las victorias.

Temas: Series Netflix

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