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Los concursos televisivos con menores

¿Niños prodigio y explotación infantil?

Lucía Etxebarria

Los participantes pasan en el estudio lo que vendría a ser una agotadora jornada laboral de ocho horas

Titular de una entrevista a Esther, ganadora de 'Masterchef Junior': "Ahora que saben cómo cocino, gusto más a los chicos". Una niña debería amar la cocina por pasion, vocación o arte, no por gustar a los chicos. A un chico le deberia gustar por su integridad, encanto, simpatía, valores..., no porque cocine bien. ¿Sexismo interiorizado? ¿Una niña que no habla como una niña?

Los programas que veis no son tal y cómo los veis. Y lo digo yo que he participado en alguno ('Ven a cenar conmigo' se emitirá en breve). Los niños no llegan y van directamente al plató. Han pasado por peluquería, vestuario, ensayos… Más o menos están en el estudio ocho horas o diez horas. Son jornadas laborales. Agotadoras. Y se supone que en nuestro país está prohibido que trabajen los menores de 16 años. Estos niños, que se sepa, no cobran por sus actuaciones, pero la cadena, en un solo programa, puede que haya ingresado un millón de euros en publicidad. 

Da la impresión de que los niños son simples herramientas para buscar una audiencia salvaje

Derechos infantiles olvidados

En general, en el caso de los niños artistas, padres, agencias, productores, y directores de 'casting' olvidan los derechos de los niños y, como si fueran adultos, les someten a las normas de un trabajo tan duro, estresante y competitivo como es el audiovisual. Y la Administración tampoco pone excesivo celo en las condiciones del trabajo infantil. Las leyes y el protocolo sobre el trabajo de los menores no están suficientemente regulados. Se piden los requisitos, se dan los permisos, pero nunca se normalizan honorarios y tampoco se cuantifican largas horas de espera en ensayos y grabaciones.

En teoría, se requieren varias autorizaciones firmadas para que un niño salga en la tele: de los padres, del propio menor si es mayor de 7 años. Y se pide un informe al centro escolar o tutor. En la práctica, jamás se le pide. Ni se informa al centro. Se requiere también que en el plató haya psicólogos. No los suele haber. Tampoco hay funcionarios que controlen los horarios de los menores. 

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Un millón de amigos

Pero para colmo, el niño se hace famoso. Y eso es una situación devastadora, y lo digo por experiencia. De la noche a la mañana, ese niño o niña deja de ser anónimo. Pasa a tener de repente un millón de amigos que solo se le van a acercar por interés y un montón de detractores que solo le criticarán por envidia. Si esta pérdida repentina de la percepción de la propia identidad para un adulto es destructiva, y es la base de lo que se denomina depresión por éxito, imaginad lo que puede ser para un niño.

En España están prohibidos los concursos de belleza para niñas menores de 16 años. ¿Qué diferencia existe en realidad entre un concurso de belleza y uno de cocina? En uno de belleza se busca talento físico y sus promotores se lucran. En un concurso de cocina se busca talento artístico y sus promotores se lucran. En el caso de 'Masterchef' o 'La Voz Kids', la impresión es que los niños, tristemente, no son más que simples herramientas para hacer un programa de televisión que busca generar audiencia. Audiencia salvaje. 

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