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ANÁLISIS

Una visita al Bernabéu contra el desencanto

Sònia Gelmà

El Barça se podría permitir una derrota en el Clásico, pero quizá la moral de su gente necesite una victoria

Demasiado pronto. Demasiado tarde. Demasiado frío. El horario, el tráfico, el aparcamiento, el clima y hasta el turismo. Demasiadas excusas para justificar el cemento de una grada que presenta casi 20.000 personas menos de media por partido que la temporada pasada.

Pese a la sólida trayectoria del equipo, líder en la liga y ya en octavos de la Champions, el socio del Barça no encuentra motivos que le levanten del sofá. No parece haber superado el desencanto por el doble golpe del verano, primero con la marcha de Neymar y después con la contundente derrota ante el Madrid en la Supercopa.

La única manera que tienen los hombres de Valverde de competir contra esa pereza se pudo ver el domingo, con un buen partido ante el Deportivo y algunas acciones de las que devuelven al socio la percepción de ser un privilegiado. La jugada del tercer gol, por ejemplo, demuestra que mantienen el talento para ser brillantes y que cuando Iniesta y Messi se juntan solo puede ser bueno para el Barça. Ese debe ser el punto de partida para reanimar una afición necesitada de alegrías tras una temporada decepcionante y un verano escalofriante.

Una liga de pocos clímax

A diferencia de la Champions, el sistema de competición de la Liga no propicia muchos clímax durante la temporada. Cuando se consigue un amplio margen de puntos como el que tiene el Barça, la satisfacción se consigue en pequeñas dosis. La Liga se gana poco a poco y los picos de euforia se producen básicamente en los clásicos. 

El Bernabéu tuvo todos esos ingredientes en la última visita liguera del Barça. La cabalgada de Sergi Roberto que acabó con asistencia de Alba y gol de Messi en los instantes finales para dar vida a la liga supuso uno de las pocas alegrías de la temporada. Es un buen recuerdo al que aferrarse para intentar borrar de la memoria la traumática experiencia de la Supercopa. Las sinceras y a la vez demoledoras palabras de Piqué, sobre el mismo césped del Bernabéu, siguen resonando con eco en las cabezas azulgranas. La inferioridad admitida aterroriza y solo la irregularidad del Madrid ha conseguido aliviar la pesadilla azulgrana.

Vista la poca consistencia blanca hasta el momento, el Barça incluso se podría permitir una derrota en el clásico y mantenerse favorito para llevarse el título liguero, pero quizás la moral de su gente necesite una victoria. Un clímax para recuperar la ilusión, dejar el sofá y volver a un estadio que presenta media entrada, un día porque se juega demasiado pronto y otro porque es demasiado tarde. 

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