26 sep 2020

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CONTRAPUNTO

Marcha de plataformas de pensionistas en la plaza de Sant Jaume de Barcelona.

JOAN PUIG

Juegos con los números de la Seguridad Social catalana

Salvador Sabrià

El peso de la aportación catalana se ha convertido en motivo de pugna política

Uno de los temas más sensibles entre el electorado, sea cual sea la campaña electoral de la que se trate, es el del futuro de las pensiones y la viabilidad del sistema. Si al debate sobre la jubilación se añade la pugna independentista pueden saltar chispas a la mínima y entrar en un laberinto de acusaciones ya que todas las cifras son muy interpretables. En este sentido, es básico el periodo que se utilice para defender una posición o la contraria.

Un ejemplo de ello se vivió la semana pasada en el Senado, en un intercambio de opiniones entre la ministra de Empleo y Seguridad SocialFátima Báñez, y el senador de ERC Joaquim Ayats. Este le preguntó si el Gobierno podía garantizar que no habrá recortes en pensiones, y a la ministra le faltó tiempo para destacar que si en Catalunya se pueden cobrar las pensiones puntualmente cada mes es gracias a las aportaciones de la caja común de la Seguridad Social. Báñez cifró el déficit de las cotizaciones catalanas y las prestaciones que reciben los jubilados de Catalunya en 4.700 millones de euros en el 2016, que se cubrieron con "la solidaridad de la sociedad española".  Básicamente con el Fondo de Reserva, más conocido como la hucha de las pensiones. 

La ministra dijo la verdad, pero sin embargo, si se abre el foco y se mira la relación entre los ingresos y los gastos de la Seguridad Social en Catalunya durante un periodo mucho más largo que el de solo un año, las conclusiones y el signo de la solidaridad son muy diferentes. Por ejemplo, entre el año 2000 y el 2008, las cotizaciones catalanas aportaron 28.000 millones de euros más a la caja común de la Seguridad Social de los que esta se gastó en prestaciones en Catalunya. La mayor parte de ellos fueron a parar al citado Fondo de Reserva, con el que ahora, en tiempos de vacas flacas, se han pagado los déficits anuales del sistema que se han producido en Catalunya, y también en el resto de España. Y si se abre todavía más el foco, como consta en un reciente informe publicado por el intervenido departamento de la Vicepresidència i d'Economia i Finances, se constata que, a pesar de los casi 20.000 millones de euros de saldo negativo acumulado durante la crisis entre el 2009 y el 2014 en Catalunya tras el pago de las pensiones, todavía quedaría un teórico saldo positivo de 10.772 millones aportados de más con las cotizaciones catalanas realizadas entre los años 1995 y 2008 (30.118 millones). Una situación que contrasta con las cifras del conjunto de España durante el mismo periodo, con un desequilibrio acumulado entre las cotizaciones y las pensiones que alcanzó un saldo negativo de 196.335 millones. A veces una mirada a largo plazo permite ver un paisaje mucho más real que el detalle de un momento.