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tribuna

Reivindicación 8Cartel de protesta contra los recortes en el sector sanitario, en un pasillo del Hospital Vall dHebron.

FERRAN NADEU

Por un servicio público para todos y todas los catalanes

Miquel Iceta

Catalunya tiene un sector público de vital importancia para el funcionamiento de nuestro país. Nuestros trabajadores públicos y nuestras trabajadoras públicas son uno de los pilares de nuestro autogobierno y como tales debemos reconocer el trabajo que hacen, protegerlos y trabajar para mejorar sus condiciones.

El sector público de Catalunya cuenta con más de 300.000 trabajadores y trabajadoras, de entre los cuales más de la mitad están vinculados a los departamentos de Ensenyament y Salut. Es decir, más de la mitad son personal sanitario o profesionales de la educación que atienden cada día servicios vitales para el progreso y futuro del país.

Lo hacen, como el resto de trabajadores públicos, con gran implicación y poniendo de manifiesto un componente vocacional claro. De hecho, en los últimos años, los servidores públicos han suplido con voluntarismo, compromiso y esfuerzo personal las carencias generadas por gobiernos que no han ofrecido las condiciones necesarias para su buen funcionamiento.

En un contexto complejo de austeridad económica y tensión política, los trabajadores de los servicios públicos han actuado como los verdaderos garantes del sistema de bienestar catalán. Este último periodo ha añadido, además, otro factor de presión en nuestro sistema, ya debilitado por los sucesivos recortes de los gobiernos.

El gobierno de la Generalitat, que debería haber protegido el tejido público catalán, situó en una posición de cuestionamiento constante sus propios trabajadores, evidenciando un uso partidista de la administración que debería ser patrimonio de toda la ciudadanía. Los servidores públicos han tenido que desarrollar sus tareas en un entorno enrarecido y en unas circunstancias donde se ponía en riesgo la seguridad jurídica básica que debe regir cualquier actuación de las administraciones.

Es imprescindible revertir esta situación de forma urgente.

Es fundamental que los trabajadores del sector público disfruten del reconocimiento y de los medios necesarios para garantizar el bienestar de los ciudadanos.

Hay una administración y unos servicios públicos al servicio de todos, que se rijan por criterios de profesionalidad y eficiencia y que no estén sometidos al uso partidista ni al interés político. Para hacerlo, hay que crear las condiciones para que los profesionales al servicio de los ciudadanos puedan desarrollar sus capacidades y aportar su conocimiento y experiencia en un entorno de seguridad y confianza.

Con este compromiso, el Partit de los Socialistes de Catalunya presentamos en nuestro programa electoral, un conjunto de medidas que apuestan por un sector público eficiente y eficaz.

En este sentido, proponemos un Pacto Nacional para la Reforma de la Administración que sea una herramienta para elaborar acuerdos amplios y garantizar el sector público que Catalunya merece y necesita.

Queremos unas instituciones fuertes al servicio de todos los ciudadanos, que trabajen por el progreso social de Catalunya.

Las elecciones del 21 de diciembre son de vital importancia para muchos razones. Principalmente para decidir si Catalunya sigue en el rumbo de colisión que el gobierno independentista fijó y ha llevado al país a la división, la frustración y la inestabilidad económica, social y política, o cogemos un nuevo rumbo. Un rumbo de diálogo, de entendimiento, de transversalidad, de grandes acuerdos para amplias mayorías y de respeto a la legalidad ya nuestro autogobierno. También son importantes para trasladar un mensaje a la ciudadanía y en especial a los trabajadores y trabajadoras de la administración pública: si soy presidente, mi gobierno recuperará el más alto grado de autogobierno y de ejercicio de nuestras competencias, protegiendo especialmente los pilares básicos del bienestar (salud y educación) y de nuestra identidad (lengua y cultura). Si soy presidente, velaré por el respeto a la autonomía y la profesionalidad de nuestros trabajadores y trabajadoras de la administración pública.

En definitiva, me comprometo a devolver la confianza en un país que requiere del esfuerzo de todos y cada uno de nosotros, para rehacer los puentes de confianza que se han visto arrastrados por la deriva unilateral e imprudente del último gobierno independentista.