12 ago 2020

Ir a contenido

Falsear el presente

Noticias frescas o congeladas

Noticias frescas o congeladas

Ramon-Jordi Moles

Es fácil toparnos en las redes con informaciones 'momificadas' que se presentan como recientes

Sucede con la información como con los alimentos: podemos consumirla fresca o congelada. Desde siempre las noticias frescas han sido las de factura reciente, las del día, aunque hoy, gracias a internet, son tan frescas que incluso son simultáneas (en tiempo real). Antes, disponer de noticias congeladas obligaba a tirar de archivo escrito o fotográfico. Hasta aquí todo normal. Ahora bien: ¿qué diría usted si la carne o el pescado que le ofrecen congelado hubieran sido sacrificados hace años? Peor: ¿y si le ofrecen como producto fresco uno congelado hace mucho tiempo y descongelado recientemente para que parezca fresco? ¿Y si las noticias que usted recibe como recientes son en realidad hechos del pasado

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Es justo lo que sucede con la información que circula por las redes: es fácil toparnos con noticias momificadas que se presentan como de rabiosa actualidad. No se trata de noticias falsas, sino de noticias que fueron ciertas y hoy no lo son. Son noticias fuera de contexto que mezclan el presente con la memoria. Lo grave es que este fenómeno permite falsear el presente, no ya con noticias falsas, sino con noticias caducadas que fueron ciertas pero ya no lo son, estratégicamente situadas en las redes para que los buscadores de internet nos las presenten como recientes.

Tenemos el derecho derecho al olvido, que es el derecho a la contextualización de la información para que pueda ser confundida o malinterpretada

Esto es así porque el tiempo en internet no es físico, sino construido. Esta técnica ha perjudicado a personajes públicos (el exministro Borrell en el caso Abengoa, cuya noticia anunciando su supuesta imputación circuló por internet tiempo después de su desmentido) y no públicos (particulares que fueron morosos y que aún aparecen como si lo fueran), también a colectividades (pueblos que han sufrido catástrofes imposibles de olvidar) y negocios (restaurantes castigados por la mala fama de tiempos pasados).

Gestores y administradores de redes

Evidentemente tenemos derecho a la memoria (histórica y física, faltaría más), pero también tenemos derecho al olvido, que es el derecho a la contextualización de la información para que no pueda ser malinterpretada o confundida. Para ello es preciso, por una parte, que la información en las redes sea contextualizada con indicación no solo del momento a que se refiere sino también del momento en que fue publicada (de hecho muchas noticias indican su fecha de publicación).

Por otra parte, es vital que el usuario aprenda a contextualizar la información a efectos de poder formarse un juicio exacto de lo que se le transmite. Pero aún más definitiva sería la implicación de los gestores y administradores de redes autorregulando el mantenimiento de los repositorios informativos, cribando lo que es información reciente de la que debe estar en un archivo, obligando de este modo al usuario a tomar conciencia de que debe ir al archivo si quiere saber del pasado. Tan simple como poder discriminar entre el periódico del día, los periódicos atrasados o el repositorio de prensa de la biblioteca municipal –si existe–. O tan simple como distinguir  entre pescado fresco o congelado.