04 abr 2020

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Un mes de convulsión incesante

Manifestación convocada por Societat Civil Catalana, el 12 de octubre.

JULIO CARBÓ

'Anem per feina'

José Antonio Bueno

Catalunya siempre será un lugar para invertir y hemos de lograr la normalización económica cuanto antes

En solo un mes hemos tenido referéndum ilegal accidentado, huelga general, mensaje real, DUI congelada, negociaciones, registros, detenciones, imputaciones,  manifestaciones con esteladas, con banderas de España, con velas, empresas a la fuga, inversiones paralizadas, dimisiones, elecciones casi convocadas, DUI no implementada, artículo 155, elecciones convocadas, partidos políticos medio rotos, exilios congelados, declaraciones en el extranjero… Todo en 31 días.

Tantos eventos han hecho desbordar los sentimientos con personas que se han emocionado, otras se han decepcionado, muchas se han enfadado, ha habido quien se ha asustado y quien se ha sentido respaldado. Hay amigos que no se hablan, grupos de WhatsApp con menos participantes que al inicio de mes, reuniones familiares con mal final. Radio, prensa, televisión, Twitter, WhatsApp… información, sobreinformación y desinformación constituidas en el centro de nuestras vidas durante demasiados días.

No sabíamos si íbamos al cielo o al infierno, si el barco colectivo llegaría tranquilamente a Ítaca o si sería hundido a cañonazos.  En este entorno se han cancelado reuniones, la gente ha viajado menos, ha acumulado víveres, pero ha consumido menos, se ha estado más pendiente de la información que del trabajo. Algunas inversiones se han congelado, cuando no desviado, algunas compras que no se han formalizado y todo esto con un éxodo muy relevante de empresas, ya son cerca de 2.000 y no está claro cuándo acabará su movimiento ni mucho menos cuántas volverán.

El miedo del dinero y la incertidumbre

Se han trasladado bancos porque sus clientes tenían miedo y las retiradas de dinero tensionaban su liquidez, fabricantes de bienes de consumo porque temían un boicot a sus productos, empresas reguladas por no convivir con dos legalidades y, en definitiva, empresas de todo tipo porque el dinero es miedoso y durante días la incertidumbre crecía y lo invadía todo.

Está comprobado que cualquier escenario futuro estará marcado por el diálogo y la ausencia de violencia

Pero tras haber vivido una DUI y estar en marcha la aplicación del artículo 155 de la Constitución podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos que, económicamente, Catalunya sigue siendo un destino estable para los inversores. Está comprobado que cualquier escenario futuro estará marcado por el diálogo y la ausencia de violencia, toda vez que incluso en escenarios unilaterales como los que hemos vivido el clima social ha estado lejos de ser revolucionario. Será nuestro carácter, el elevado nivel de vida o que la mayoría de ciudadanos tenemos un compromiso 'low cost', pero los escenarios catastróficos no son creíbles, afortunadamente. 

Sin duda, queda mucho camino por recorrer para que las aguas vuelvan a su cauce y, sobre todo, para que el encaje de Catalunya en España (o fuera de ella) se pueda considerar óptimo para la mayoría de sus ciudadanos, pero deberíamos comenzar a transmitir que una cosa es manifestarse, votar y, en definitiva, movilizarse, y otra muy distinta el que Catalunya no sea un lugar en el que merezca la pena invertir y, sobre todo, vivir en cualquier escenario. Hemos de lograr la normalización económica cuanto antes.