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Realidad, fantasía y tríos

Realidad, fantasía y tríos

Lucía Etxebarria

Este artículo se va a publicar justo el día anterior a la teórica proclamación de la República Catalana. Estuve tentada de escribir un artículo político pero luego pensé que este periódico irá ya lleno de piezas de ese tipo. Quizá el lector esté más que harto de leer de política. Quizá sea el momento de escribir sobre sexo.

¿Y cual es la fantasía recurrente del varón español heterosexual? Según las encuestas, hacer un trío con dos mujeres.
Supongamos que es usted un hombre extremadamente atractivo, al estilo de Clive Owen, Eduardo Noriega o Jon Kortajarena. Pues nada, no tendrá el más mínimo problema, creo yo, en conseguir un trío con dos mujeres.
Supongamos que usted decide hacer un trío con dos mujeres pagándolas. Doy por hecho que a usted le da completamente igual que ellas disfruten o que mientan más que un político.

Supongamos ahora una situación más común: que lo que usted quiere es un trío con su pareja actual y otra mujer. Bien, aquí se nos abre un amplio abanico de posibilidades. Puede que su actual pareja acceda a cumplir su fantasía solo por complacerle a usted. Puede que ella sea bisexual o lesbiana, que su fantasía consista en hacer el amor con otra mujer (es una de las fantasías femeninas más comunes), y hacerlo en el marco de un trío con usted le permita vivir esa fantasía sin culpabilidad. Pueden suceder tantas cosas...

Puede que todo salga divinamente. Pero en general, no es el caso. Se da muy raras veces el hecho de que te pongan a dos personas delante y las dos te gusten exactamente igual. Por eso suele pasar que el trío acaba en que dos personas tienen sexo-sexo y una mira. Y esa tercera se siente traicionada, herida en su dignidad y en su orgullo.

No sé si han escuchado hablar de 'Mi jardín secreto', un libro clásico que se publicó hace más de 40 años, el primero en derribar el mito de que solo los hombres tienen fantasías sexuales. La autora, Nancy Friday, psicóloga, hizo un estudio sobre fantasías femeninas tras entrevistar a cientos de pacientes. Resultado: por cada persona que había salido satisfecha de llevar una fantasía a la realidad, había tres o cuatro que se habían llevado un grave desengaño.

El 95% de las personas fantasean con sexo, pero de la fantasía a la realidad hay una distancia

Una de las fantasías que más desengaños crea cuando se traslada al mundo real es la del trío. Por ejemplo, a un hombre le puede gustar mucho ver a dos lesbianas en una película porno. Pero igual no le hace tanta gracia descubrir que las lesbianas, en la cruda realidad, no hacen las cosas que él ve en el porno; o que su pareja está disfrutando más con una mujer de lo que haya disfrutado con él en la vida, o  que la tercera en discordia que se ha unido a ellos dos a él no le hace ni puto caso. E incluso si se diera la rareza de que las dos mujeres sean bisexuales, y que no hubiera favoritismos por parte de nadie, es triste comprobar que un trío en la vida real suele ser un ejercicio torpe y desmañado en el que hay demasiados brazos y piernas y en el que uno acaba, literalmente, con la picha hecha un lío.

Cuando hice la investigación para mi libro 'Más Peligroso es No Amar' me sorprendió descubrir cuantísima gente vivía en trieja, en grupos de tres. Muchas personas quisieron hablar conmigo o me escribieron. Elegí finalmente para el libro cuatro testimonios de triejas: tres mujeres, tres hombres, dos hombres y una mujer, un hombre y dos mujeres. Parejas que llevaban más de dos años viviendo juntas, para demostrar que una relación a tres podía ser tan duradera como una a dos.

Una de las cosas que descubrí quizá no les sorprenda: al principio de la relación, las tres personas tenía sexo juntos, a trío. Pero después, en todos los casos, se acababan decantando por sexo a dos, variando de partenaire. En realidad, encontraban más cómodo el sexo a dos. Todos, sin embargo, vivían el amor a tres, sentían que los tres se amaban.

En fin, que del dicho al hecho hay un trecho y de la fantasía a la realidad hay una distancia. Tú puedes imaginar que vas a tener un trío con dos mujeres y te puede parecer súper excitante. Pero a la hora de la verdad, ya veríamos.

Está claro que tanto los hombres como las mujeres tenemos unas mentes eróticamente hiperactivas: el 95% de las personas fantasean con sexo. Pero recrearse en una fantasía no siempre es sinónimo de que nos gustara a la práctica. Porque a veces resulta que la vida real no es tan divertida ni tan excitante como lo que soñamos en nuestra imaginación.
 

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