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Análisis

Puigdemont deberá elegir a partir del 2-O entre la vía unilateral o la ruptura de la unidad independentista

En los días previos al referéndum del 1-O, los políticos se han volcado en lanzar mensajes que son muy efectistas, pero en algunos casos auténticos despropósitos. Por ejemplo, el Gobierno central empieza a asumir que no han sido capaces de impedir que este domingo los catalanes voten. El portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, ha declarado que “no habrá una votación como siempre”, tal y como dijo Puigdemont, sino “una votación como sea”. Es, sin duda, un pronóstico más realista que aquel que señalaba que no iba a haber ningún referéndum, porque ahora admiten que algo habrá. Pero entonces sería interesante que Méndez de Vigo explicara para qué ha servido toda la tensión de los últimos días, la sobreexposición de la Guardia Civil y la hiperactividad de la Fiscalía, si al final admiten que se podría celebrar un nuevo 9-N. Muchos dirigentes del PP mostraron su indignación después de aquella consulta, tolerada por el Gobierno. Rajoy aseguró que el 1-O sería diferente, que lo evitaría por tierra, mar y aire. Ahora ya tal.

Perdemos todos

Por otro lado, el 'president' de la Generalitat llega al día D con la convicción de que, pase lo que pase con el resultado, los independentistas ya han ganado. Asegura que este lunes los catalanes habrán conquistado “el derecho a ser escuchados, respetados y reconocidos en casa, en el Estado español, en Europa y en el mundo”. ¿Respetados quienes no respetan la ley? ¿Reconocidos quienes reconocen las leyes a conveniencia? ¿Escuchados quienes solo gobiernan para aquellos que piensan como ellos? ¿Ganar? ¿En serio cree Puigdemont que alguien gana después de haber consumado la fractura social y haber propiciado, junto con otros partidos nacionales, la tensión callejera y política? Yo creo que, tal y como hemos llegado al 1-O, perdemos todos.

El 'vicepresident' de la Generalitat, Oriol Junqueras, se dirige a las personas presentes en sus actos de campaña como “demócratas del mundo”. ¿Eso significa que los que no piensan como Junqueras no pueden considerarse demócratas? Y añade: “Persistid, catalanes”. ¿Persistid en qué? ¿En apoyar una votación “como sea”, es decir, fuera de la ley? ¿Pueden esos catalanes a los que se dirige Junqueras saltarse leyes que impone el propio Junqueras o solo pueden saltarse las que aprueban Rajoy Montoro?

Jordi Sánchez y la gente

Y quiero hablar también de Jordi Sánchez, el líder de la Assemblea Nacional Catalana, que ha dicho en las últimas horas que hay que votar para que “ningún presidente, ningún juez y ningún fiscal puedan volver a limitar los derechos de la gente”. ¿Va a sustituir Sánchez a los jueces para erigirse en garante de los derechos de la gente? ¿Qué gente? En su futuro Estado, ¿podrá un juez llevarle la contraria a Sánchez?

En este ambiente, la CUP, en coherencia con su discurso, advierte de que no hay negociación posible con el Gobierno de Madrid después del referéndum. Es decir, apuestan por la vía unilateral. Puigdemont tendrá que elegir a partir del 2-O entre eso o la ruptura de la unidad independentista. Se admiten apuestas. 

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