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Pequeño observatorio

Un vehículo policial patrulla frente al Palacio de Buckingham.

REUTERS / PAUL HACKETT

El cuchillo es amigo y enemigo

Josep Maria Espinàs

Atacar a una persona con un cuchillo parece más bárbaro que hacerlo con un arma de fuego


Dejado atrás el verano, metidos en septiembre, las amenazas terroristas han continuado. En algunos casos se ha podido evitar una tragedia. Son los hechos que se han producido en Bruselas y en Londres, como explicó este diario. Los terroristas buscan espacios urbanos y universalmente famosos para que su acción tenga la máxima resonancia.

Es el caso del famoso palacio de Buckingham. Hay que celebrar que el ataque resultara fallido. Los ataques, porque fueron dos. Pero el hecho sorprendente, para mí, es que los asaltantes no iban armados con ametralladoras ni con bombas, sino simplemente con dos cuchillos. No podré saber nunca por qué eligieron esta herramienta. Bien mirado, un cuchillo no es un arma, sino una herramienta que más bien es casera. Se podría decir que cuchillos los hay en todas las casas. Sirven para cortar embutidos, quesos, pasteles... También se utilizan para hacer trozos de carne, pero de carne muerta.

El ataque a los humanos con un cuchillo ha sido propio de otros tiempos. Aquellos tiempos de los 'pinxos' de barrio. Que no siempre atacaban con cuchillos. Hace muchos años que oí unas palabras que no he olvidado: «'El Pinxo li va dir al Panxo / vols que et punxi amb un punxó? En Panxo li va dir al Pinxo /punxa’m, però a la panxa no'».

Procedimiento bárbaro

Atacar con un cuchillo parece más bárbaro que atacar con un arma de fuego. Los humanos han inventado muchas armas. Y este hecho nos distingue de los animales, que solo pueden atacar, y defenderse, con unas herramientas incorporadas a sus cuerpos. Si un día viéramos a un lobo amenazándonos con una piedra cogida del suelo...

Nuestra especie tiene incorporado un chip de violencia. A lo largo de la historia hemos practicado el ahorcamiento, la lapidación –todavía vigentes en algunas sociedades–, el envenenamiento deliberado, e incluso podemos recordar  la expresión «a este niño lo han criado a tortas».

No quiero hablar de la tortura. Deliberada, sádica. Somos una especie pecadora